viernes, 1 de mayo de 2015

MARATÓN DE MADRID (PRIMERA PARTE)

Dónde iba... a sí...
Maratón de Madrid...


Pues tras mi aventura en tierras Andaluzas, decidí durante un tiempo parar y recuperarme, fueron unos meses duros, seguía con problemas en mi pie izquierdo y a poco que corría la cosa se agravaba...
Lo intenté con unas taloneras, plantillas... pero nada, lo único que me ayudaba era... lo que no quería... ¡¡¡parar¡¡¡
En la Feria del Corredor de la Maratón de Sevilla, me encontré con los chicos que hacen publicidad a la de Oporto y debo decir que en aquel momento no me hubiera apuntado pero allá por el mes de Mayo decidí hacerlo... dirán Vds. ¡¡¡este tío es tonto¡¡¡ pues puede que sí... pero era en Noviembre, malo séra... (dice el eslogan publicitario de moda).
El Maratón de Oporto, se celebró el 2 de noviembre de 2014, tiene fama de ser bastante plano, por lo tanto rápido, reunía lo que yo buscaba, cerca, poder ir con lo más importante MI FAMILIA y que fuese... sencillo.
Para la ocasión decidí solucionar los errores de Sevilla... lo primero no llevar medias de comprensión... ¡¡¡sabia decisión¡¡¡... lo segundo fue en su momento ir a un especialista y analizar mi pisada, algo me me sorprendió..mucho.... ya que al final soy neutro de un pie y supinador del otro... pero señores no soy Pronador, como me habían dicho... llevo toda la vida corriendo con Asics Kayano, con Nimbus, con Ds-trainer..  y a mi edad...
Un día me probé una New Balance... estuve leyendo en los foros las opiniones y decidí comprarlas...decisión muy acertada, porque con ellas me he encontrado fenomenal.
En concreto he corrido con una 1080 v4, que tienen un drop de 8mm, y que hacen que la pisada sea como más natural, tienen mucha amortiguación y son muy ligeras. Lástima que la malla sea tan frágil.
En la salida me encontré con algunos compañeros del club, como Toño... Noela y otros corredores que con los kilómetros compartimos chala y emociones. Me preparé para salir y buscar mi cajón, le digo a Toño si calentamos y el me dice que para qué? En un Maratón los primeros kilómetros suelen ser de tanteo, hay mucha gente, por lo que lo normal es ir más lento... pues eso, yo lo que quería era acabar, sentir la sensación de correr y que mis piernas me dejaran hacerlo.
Me despido de mi familia, pierdo a los compañeros, salvo Toño que se va a otro cajón, ya que su intención es acabar antes de 3:00 horas.
En mi cajón hay de todo, veo el globo de 4:00 horas, lo miro con envidia, no sé si lo podré seguir, tengo miedo, ya que el pie izquierdo, sigue recordándome que la fascitis está latente, no me pongo ninguna meta, salvo llegar... mi familia lo sabe y me anima.
Salimos cuesta arriba con un ritmo cansino, no me importa... no tengo prisa... mi objetivo es correr a 6:00. Ahora toca bajar, me da la sensación de que voy parado, llevo dos kilómetros y ya tengo ganas de hacer pis... increíble... pero no tengo prisa, paro y aprovechando que la calle está en obras, como dice Sabina... Me alivio¡¡¡¡
Vuelvo a correr, estoy bien, miro a los lados y busco compañeros de viaje... esos perecen rápidos, mejor no.. ¡¡¡ El ritmo de algunos corredores es engañoso, ya que compartimos carrera, los que sólo van a correr 16 km y los que hacemos la Maratón....algunos me doblan en edad, malo será digo yo.... me encuentro con amigos, otros me saludan y me dicen que son de Coruña...adiós... suerte...yo soy de Betanzos... los amigos que importantes son en la vid¡¡¡....mi camiseta me delata: CLUB ATLETISMO SADA....con ella ya he corrido muchos kilómetros... hoy señores es una VINTAGE, ya tenemos camiseta nueva...
En la esquina me espera mi familia para animarme... ellos son mis piernas, recuerdo lo sólo que me sentí en la Behovia, pero eso no va a volver a ocurrir...
Sigo corriendo, vamos en dirección a Matosiños, Portugal es un sitio que me gusta, son gente cordial...
Cuando estoy en el kilómetro 9, escucho una voz que marcará el trascurso de la carrera. No había conseguido encontrar compañero para mi aventura y de repente, aparece Noela and company, que parece que llevan un ritmo para acabar en 4:00 horas, por lo que me apunto...
La Maratón sale cerca del Palacio de Cristal, Av. Boavista, va en dirección al litoral del Rio que desemboca en Oporto, que no es otro que el Duero. Bajamos y nos dirigimos hacia el puerto de Leixoes. El perfil es prácticamente plano, el único problema es el suelo que alterna los famosos "paralelos" que no son otra cosa que adoquines, los colocan a mano y que son muy típicos en Portugal. Mi cabeza ya me está avisando que debo proteger mi rodilla, mi pie izquierdo, mi gemelo.... pero todo trascurre sin novedad...
Encabezando la marcha llevamos a Pedro, lleva un ritmo perfecto de 4.00, realmente él, se había apuntado para los 16 kilómetros, carrera que transcurre paralela a la nuestra y que luego acaba separándose. Decide seguir con nosotros... hasta donde aguante... me tomo un gel, y sigo corriendo cómodo... el tiempo fenómeno, poco viento, fresco y a la vez agradable, llegamos a los primero avituallamientos, son realmente completos, me paro y tomo de todo, mermelada (membrillo), plátano, bebo y miro... mis compañeros siguen, me pongo en marcha de nuevo, acelero.... vuelvo al grupo. La carrera trascurre tranquila, vamos paralelos al río, paro siempre en los puntos.. como... bebo y vuelvo a correr. Al final sólo me tomo un gel... es curioso... pero bebo y mucho...
Nos acercamos a los kilómetros fatales, pasamos por delante de la alfándega (aduana), kilómetro 26, Noela va como una moto, ayudada por su pareja que finalizando su carrera de 16 kilómetros, se ha unido a nosotros para ayudarnos, con él llegan otros amigos, por lo que nuestro grupo aumenta. El ritmo se hace más rápido, adelantamos a muchos corredores, algunos ya van andando.
Me acuerdo de mi anterior Maratón y doy gracias por poder correr, por sentir de nuevo esa sensación que tenemos los corredores en determinados momentos de la carrera y que nos emociona tanto como cuando llegamos a meta.
Voy de último, bebo un poco de agua y decido correr, voy a por la meta, no siento dolor, salvo en la rodilla derecha pero... de ese ya estoy acostumbrado...me siento bien, incluso en algunos momentos, decido tirar del grupo, la llegada es en una cuesta arriba tendida, la carrera termina en el Parque da Ciudade, la llegada fenomenal, música, gente y mi familia.
Álex decide hacer los últimos metros conmigo, son momentos alegres. Esta vez me alegro de llegar no tengo que mirar hacia los lados, sólo pienso en sentir ese momento...
¡¡¡Correr, puedo correr¡¡¡¡
Resultado 4:14 a ritmo de 6:02.
Me alegro por mí, por mis compañeros, nos abrazamos, hemos conseguido llegar, me encuentro fenomenal, con muy buenas sensaciones, para nada la experiencia  negativa que tuve en Sevilla.
Lo mejor de todo es que me abrazo a mi familia y esta vez no lloro.
Pero al final no les estoy contando nada del Maratón de Madrid...







MARATÓN DE MADRID (INTRODUCCIÓN)

Bueno, de nuevo delante del teclado para contaros mi última participación en el famoso Maratón de Madrid.

Después de mi aventura el año pasado en el Maratón de Sevilla, mi visión de las carreras ha cambiado. Allí me presenté con ganas de correr. Puede que no estuviera preparado para el evento, pero las cosas no corrieron como yo esperaba.
Para mi aventura, lo tenía todo preparada, un buen hotel... los niños colocados... Inma me acompañaba y nos fuimos en avión... qué más se puede pedir¡¡¡
Es curioso en vez de contaros mi aventura en Madrid empiezo por Sevilla, pero es que una cosa trae la otra.
Llevo tiempo pensando en como contar mi aventura, pero nunca me he animado y quizás tras largo tiempo (más de un año) es el momento. Aquello fue el 23 de febrero de 2014.
Llegamos a Sevilla el viernes por la tarde noche, todo perfecto, lo malo es que estamos en una ciudad maravillosa, y el sábado toco visita turística, con lo que ello conlleva para mis piernas. No digo que haya sido el causante, pero por la noche estaba molido.
Al día siguiente, tocaba competir, para la ocasión decidí comprar una medias de comprensión, para mis gemelos, pensando que con ellas iba a mejorar mis prestaciones y mis problemas con los tirones... error señores¡¡¡ ... estoy hablando de mi segundo error...

Como además tengo problemas con la rodilla derecha, suelo llevar una tira que me aprieta y me "sujeta" la rodilla... seguramente no me hace nada... pero la sensación es buena.
Pues nada empezamos, voy como una moto... la media estupenda 5:05-5:15... el terreno... pues más plano imposible... lo más alto es un adoquín, mal puesto.
Pero en el kilómetro 28... mi gemelo se rompe de repente... veo como sí tuviera un hueco... me paro estiro... nada me duele mucho... veo una ambulancia y me paro... me ve y me dice..."pero alma de díos, como se te ocurre llevan dos líneas de compresión en la pierna derecha... ya no tiene remedio" y así me quedé...fustrado... se lo cuento a todo el mundo...


Me sentí como un BMW, con ruedas pinchadas... tenía ganas de correr, pero a poco que corría, se me subía el gemelo y tenía que como mucho caminar.
Otro en mi lugar abandonaría... pero Inma me esperaba en el estadio de la Cartuja y señores yo... soy... muy cabezón...
Pues a caminar y correr¡¡¡, y le digo que ha sido otra carrera... me encontré con una gran número de corredores que sufrían igual o más que yo. Había uno que tenía una fascistis plantar y que casi tenían que empujarlo sus compañeros, pero el tío... nada seguían caminando... otro que más que correr se arrastraba... estaba hecho polvo...
Al final hasta estaba animado, había corrido tanto al principio, que tampoco iba tan mal (eso me decía) pero llegando al parque María Luisa... mal.. me adelanta el globo de 4:00 horas.... ¡¡¡mierda¡¡¡ voy fatal¡¡¡
Intento correr, pero nada, sufro y sufro... me acerco al estadio... voy a llegar...
Cuando estoy a cerca de un kilómetro, en las pistas que están en la zona del Estadio, me da un tirón en el isquio, que pensé que me remaba, el dolor es ya casi insoportable, pero... ¡¡¡señores soy un cabezón¡¡¡
Sigo cojeando, me da la sensación que sólo yo estoy corriendo... veo el estadio... estoy llegando... llego y sigo...sigo...sigo.
Me acerco...veo la puerta... pero cuando voy a entrar, desde arriba... me gritan...: "¡¡¡ un poco de decoro, tío, entra por lo menos corriendo¡¡¡ Señor, mi pierna izquierda ya no flexiona, voy cojeando, es algo que no puedo explicar, la gente grita, mis compañero corren como si fueran a ganar la carrera... todo me da igual, mira hacia la grada, busco a Inma... me paro... camino... me paro... camino... la gente se abraza, como sí hicieran su mejor marca... yo voy roto, triste... otros dirán "Tío... sí llegaste"...
Entro en meta, me dan la medalla, la gente salta se abraza, se alegra yo también pero ha sido muy duro...
Resultado 4:14... a ritmo de 6:01... y le dije a Inma que tardaría 3:30...3:45... la pobre lleva 45 minutos esperando...esto es demasiado duro, esto no compensa...
Me dan la bolsa de corredor y salgo hacia el exterior, sigo buscando a Inma, damos la vuelta al estadio y la veo... me abrazo y busco el consuelo... y lloro... de emoción... de pena... de tristeza...
Le digo que pensaba que no iba a llegar, que ha sido mi peor carrera y lloro de rabia... de impotencia, me digo a mi mismo que no vuelvo a arriesgar, la próxima será distinto...
El resultado de la carrera... pues algo he sacado en claro... una fascitis plantar que me duró meses quitármela de encima... que no puedo correr con una zapatilla como la Asics Nimbus 15, porque no es adecuada para mi peso..... que no es bueno hacer experimentos como las medias de compresión y las carreras son para disfrutar no para sufrir....
Pero yo lo que quiero contar es lo que me pasó en el Maratón de Madrid...

martes, 28 de enero de 2014

MEIA MARATONA MANUELA MACHADO 2014

 
 
Este domingo 19 de enero se celebró en Viana do Castelo la “Meia Maratona Manuela Machado”, en su edición número 16, con la participación de dos de los atletas de nuestro querido Club Atletismo Sada.
Después de una tarde de sábado horrible, donde la lluvia y el viento hicieron acto de presencia, el día de la carrera amaneció con un sol precioso, buena temperatura y poco viento. Todo hacia presagiar que iba a ser una carrera de las que gusta participar.
A la hora establecida por la organización 10:30 AM (11:30 española), allí nos encontramos Jesús Álvarez, Félix Quintáns y Manuel Ferreira, para sacar la foto de rigor.
Salida complicada dado lo estrecho del arco de salida y la gran cantidad de atletas, que cerró las inscripciones en 3000 corredores. En la parte de delante los corredores de élite, que podría decirse que se colocaron antes de la linea de meta, ya que cuando se fueron a situar estábamos tan pegados los unos a los otros, que fue imposible dar un paso atrás, para dejar espacio.
En mi caso para salir durante varios metros he tenido que apoyarme en el corredor de delante ante el miedo de caerme. Una vez recorridos los primeros metros, iniciamos la salida de la ciudad, en busca de la montañita. Los primeros kilómetros discurren prácticamente planos, hasta que sobre el kilómetro cuatro empezamos a notar como de forma tendida empieza a ganar pendiente. En ese momento aparece Félix, que me saluda y me anima a seguirle. Lo intento pero me avisa que hay que ir con cuidado ya que la subida es larga y hay que guardar fuerzas. Le digo que tranquilo que siga, nos despedimos y sigo a mi ritmo. Impresionante el número de participantes. Los portugueses tienen fama de ser buenos corredores, como los gallegos digo yo.
 
La subida se prolonga con varios toboganes de bajadas y subidas.
Decir que la prueba cuenta con muchos habituallamientos, que ya comenzaba en el kilómetro 5.
Anima ver a los primeros corredores, con el fuerte ritmo de llevan. Poco después puedo saludar a Jesús que vuelve, lo saludo y le animo. Sobre el kilómetro 10 la carrera da la vuelta y lo que antes era subida se convierte en bajada. Siento un dolor en la rodilla derecha que me preocupa, pero bebo agua y tras la subida conservadora, inicio una vuelta con ritmo, para intentar ganar el tiempo perdido, que veo que es bastante. Me tomo el gel que tenía preparadado que saben como todos asquerosos y pienso que con eso y un trago de agua, ni el mismo Popeye sería capaz de alcanzarme. Me duele la rodilla, pero como dice mi amigo José Luís: “A tu edad Manuel, que es lo que no te duele”. Pues me olvido del dolor y zapatilla.
Desde el kilómetro 13 la bajada se hace larga y prácticamente todos vamos con ganas de llegar rápido. Voy adelantando poco a poco a otros corredores que antes me habían hecho lo mismo conmigo en la subida, Me igualo con alguno, debido al viento de frente y aprovecho para volver a dar otro pequeño tirón, y así voy hasta el kilómetro 16, que la prueba pierde pendiente y corremos prácticamente en plano, hasta la meta.
Pasamos por delante de la salida, pero para poder cumplir con los kilómetros, nos hacen ir hacia el otro lado de la ciudad. En kilómetro 20 veo a mi familia que nos ha animado a todos, me cruzo con Félix que ya va hacia la meta, corre derecho como suele ser habitual en él. Desde luego la técnica de carrera la tiene adquirida. Intento seguir acelerando, llevo pegado a mi lado a una pareja de portugueses, que me adelantan y se van quedando atrás desde le kilómetro 19. Me animo a mi mismo, y veo que lo que quería Fer de 1:35, va ser un poco complicado pero me acerco. Dejo atrás a mi pareja de compañeros de viaje y cuando estoy a 300 metros de la meta, escucho por los altavoces, al animador de la carrera gritando... Perdonar que me recree con la narración pero lo que os voy a contar me puso los pelos de punta... imaginaros que estáis llegando a meta y que el comentarista grita a todo trapo, que el corredor ganador de la prueba es.... yo estoy a punto de llegar a meta, me falta apenas 10 metros... el tío sigue gritando, el vencedor es: ¡¡¡¡¡MANUEL FERREIRA¡¡¡¡¡ yo sabía que no era yo, pero chicos levanté los brazos y me alegré ...grité... como sí hubiera sido yo... fue sensacional... lo malo es que había otro Manuel Ferreira, pero yo... queridos amigos... ya había tenido mi pequeño momento de gloria...

Éste es el enlace:
 
Buena carrera en general, bien organizada. Nos dieron una medalla conmemorativa en la llegada y un agua... podían habernos dado por lo menos un plátano, pero ya sabéis con esta crisis y pagando 7,5 euros no se puede pedir más.
El año que viene quiero volver.
 
 

 

sábado, 4 de enero de 2014


CRÓNICA DE 49 BEHOVIA / SAN SEBASTIÁN
10 de noviembre 2013

Hace ya más de dos años, que vengo practicando con regularidad, el sano deporte del atletismo. Recuerdo con cariño cuando buscando un club para mi hijo, los que hoy son mis compañeros, me dijeron que sí corre el niño, también corren los padres.
Esto ocurrió en el mes de octubre del año 2011.
Desde esa fecha muchas son las carreras en la que he participado. Tengo camisetas técnicas de un montón de sitios.
Pero a algunas carreras le tengo un recuerdo especial. La primera que recuerdo es la de Arteixo 12 km, una carrera por la que tengo debilidad. 
Desde esa he corrido en multitud de carreras populares. He participado en varias medias maratones, como la Vig-Bay, Pontevedra, Coruña...Viana do Castelo...pero ninguna media como la que he corrido con mi amigo Jesús Álvarez... la famosa y que hoy no se celebra media maratón de Betanzos... dura...dura y preciosa...preciosa.
Pero sí de una carrera estoy orgullosa es de mi primera Maratón, de la que ya les he comentado hace ya unas cuantas semanas en este blog.
Hoy os voy a contar mi participación en la carrera más emblemática y antigua que yo conozco de España.

Behobia / San Sebastión.

La primera edición  de la carrera se celebró el 30 de marzo de 1919, por aquel entonces ya se hacía referencia de la prueba en el diario " El Pueblo Vasco", la había ganado Juan Muguerza con un tiempo de 1:17:50.
Recordamos con cariño el premio que el banquero Andrés Peña, dono... una moneda de oro de cinco dólares... pero no era por acabar la carrera, sinó por ser el primero en pasar por una finca de su propiedad...pasado el Alto de Miracruz... por aquella época había buena organización pero el público no se sentía muy implicado.
Así se celebró la carrera durante siete ediciones, hasta que se produjo un parón en el año 1926.
Hasta el año 1936 no se volvió a celebrar la prueba, pero en la modalidad de relevos, pero el golpe militar y la guerra civil, hicieron que no se volviera a celebrar hasta el año 1941. 
Algo que sólo ocurrió durante dos años 1941-1942.
Hasta 1949 no se vuelve a celebrar, usando los relevos como organización.
Es en el año 2002 cuando se consigue el control de tiempo mediante un chip personal, mediante el sistema de Championchip.
Desde ese momento, se acabó los empujones por salir de primero y se organiza la carrera por escalones, estableciendo salidas por tiempo de referencia.

Pues mi historia empieza allá por el mes de Marzo, cuando después de mucho escuchar a Jorge Valdés, decido participar en esta carrera. Jorge nos había comentado que había que estar atento, ya que los dorsales se acababan muy rápido, por la gran demanda que tenían. Ya en el mes de Mayo, nos avisa un día que el plazo se abría y el día 7 de mayo hago la reserva temporal de plaza, avisándome la organización que tengo un plazo desde el 16 al 22 de mayo para rellenar los restantes datos necesarios y realizar el pago, 36 euros, lo que hago el primer día a las 8:24. 

Increible me he apuntado para una carrera que se va a disputar el día 10 de noviembre...pero sí falta 6 meses....

Los meses pasan.

Debo dar las gracias a que formo parte de el Club Atletismo Sada, que se molestó en organizar todo lo que supone mover a un buen número de corredores desde A Coruña. Todo estaba controlado.

En un principio me iba acompañar mi mujer Inma, pero habíamos organizado un viaje a Tenerife con salida el 12 de noviembre y alguien tenía que quedar a organizar los últimos preparativos.

Debido a la distancia entre Coruña y San Sebastián, el club consideró que era mejor salir el viernes los antes posible. Hora de salida: 15:00.
Le pedía mi empresa que me dejara salir y me llevó hasta Sada mi mujer, pensé que ya estarían todos, pero tuve el honor de ser el primero.
Con todos dentro, la idea era llegar al Camping Igueldo sobre la 1:00 de la madrugada. Me senté en los asientos de delante y detrás llevaba a Jesús Chinchilla.
Todo estaba organizado por el club, la merienda y la cena consistía en bocadillos, bebidas y fruta.
Durante el camino nos llovió un poco.
El Camping estaba a 15 días de San Sebastian, por lo tanto muy bien situado. Los bungalow, normalitos, nada del otro mundo. Cuando llegué ya estaba Javier con su mujer y su niña pequeñita que acaba de adoptar.Son amigos de Jorge Valdés mi otro compañero, que con su mujer no llegaban hasta el sábado.
Para dormir había una cama de matrimonio y tres camas más en otra habitación (una litera y una individual).
Poco hablé con mis compañeros, pijama y a dormir que mañana habíamos quedado a las ocho, para corretear un poco y mover las piernas. Por la noche llovió de lo lindo, pero dentro no...
Pese a lo que suele ser habitual, el día se levantó limpio y con un sol precioso. Os recuerdo que hablamos del mes de noviembre y el año pasado llovió mogollón y todos los días.
Me costó levantarme pero... a correr... pequeña carrerita de pocos kilómetros, primero cuesta arriba y luego vuelta. Mañana muy fría. El paisaje muy bonito, típico... volvemos. Preparo la ropa y me voy a duchar a los baños comunitarios. El Bungalow tiene baño pero pequeño. La ducha una maravilla, salvo porque hay que estar presionando continuamente... pero qué más da.
Una vez aseado me voy a preparar el desayuno. Inma me había preparado el "kit desayuno" utilizando una caja de zapatos... mi leche, mis nueces, azúcar, plátano, magdalenas... en fin todo lo necesario para ganar la carrera... ja ja ja.
La idea era salir a las 10:00 para ir a recoger los dorsales. Como os dije, el club había fletado un bus, para que nos llevara y por lo tanto fue el quien nos acerco al Velódromo Antonio Elorza de Anoeta. Menos mal que fuimos temprano porque el recinto es pequeño y luego se puso a tope de gente. Llevamos una bolsa con ropa limpia para abrigarnos después de la carrera. La organización le ponía a cada bolsa el número de tu dorsal y al final de la carrera la podías recoger. En cuanto a la ropa para ducharnos no teníamos problema ya que el bus nos esperaba en el Velódromo donde estaban habilitadas las duchas y podíamos recoger la bolsa.
Recojo también la de Jesús Álvarez.
La bolsa de corredor además de la publicidad, libro con instrucciones de la carrera, viene con una camiseta técnica preciosa de la marca Adidas.
Regresamos al Camping a las 14:00, para comer. El menú fenomenal
Por la tarde teníamos libre disposición, los que quisieran podían bajar con el bus a la ciudad... yo me quedé a dormir la siesta y luego a ver el camping, que era bastante pequeño. Salí a dar una vuelta... pero así como por la mañana hacía un tiempo fenomenal, por la tarde empezó a llover de nuevo. Estaba una tarde horrible.
La cena a las 21:00 en el restaurante del camping. Me tomé dos cervezas bien frías para que la noche se hiciera cortita. Preparo toda la ropa de mañana y a dormir.
Bueno toca levantarse después de tanto tiempo, llega el día de la verdad... voy a correr la famosa Behobia.
Me voy a las duchas comunales para una ducha reparadora... agua no faltaba ya que el día amaneció con bruma y llovizna.
Pese a todos decido desayunar igual que ayer en la puerta del bungalow, que tiene como una pequeña terracita. Caliento la leche, una taza un vaso porque son muy pequeñas. Cojo mi "kit de desayuno" y a la labor. Mi compañero se olvidó el azúcar y comparto lo que tengo. Menos mal que Inma me preparó ya que la cafetería del camping está cerrada.
Cuando empiezo, aparece Fer, que se olvidaron de comprar leche y me lleva mi Brick... menos mal que ya había calentado la leche, me lo trae... relleno un poco mi taza y al poco viene Carlos y ya no lo volví a ver...
Preparativos finales, preparar la bolsa para dejar en el bus, recoger todo ya que no volvemos.
A las 7:30 el bus nos lleva a coger el tren (estación Lugaritz), el billete lo habíamos comprado ayer en la Feria del Corredor (1€).
Esperamos un poco, veo a Alberto Morlán que ya lleva la cámara del club para grabar toda la carrera.
El tren nos lleva a la linea de salida, su destino es Irún-Ficoba. Todo está saliendo según lo establecido. Pero nos llama Jesús que me está esperando en la salida, para que le dé el dorsal... mierda no me acordaba, el sale antes que nosotros y se quedó a dormir con su familia que es de la zona. Primero camino..luego camino rápido y acabo corriendo...al llegar no lo veo, ya no sé que hacer...como no llevo móvil, tampoco puedo llamar a nadie...donde están los compañeros...
Al final aparece, menos mal, pero decide no salir a su hora igual que todos nosotros, para agruparnos y salir juntos. Me toca a las 10:10 pero salgo a las 10:17 con Fer, Jorge Valdés, Javier Trillo, Alberto Morlán y Jesús va un poco más atrás con un familiar.
La salida es espectacular, café gratis y música a todo trapo. El skipper de los buenos, animando y avisando las salidas. De repente, hay que hacer un pis, pero hay una cola tremenda. Pero recuerdo cuando estaba esperando a Jesús que los camiones que se lleva la ropa a la salida estaban aparcado tapando los baños portátiles, aviso a Nacho Crespo y nos vamos... por sí las moscas, le pido un pañuelo de papel y me da también una toallita húmeda para que me quede el culito limpio. Había papel, ya que al estar tapados, tenían poco uso.
Hacía un poco de frío, pero me había puesto al salir un poncho plástico de los chinos. Ya lo sé... en la bolsa del corredor me dieron uno... pero es que es tan bonito...negro...con su publicidad de la carrera... en fin que uno es idiota y no lo usa y luego acabo tirándolo otro día... sin comentario.
Nos avisan que salimos, todos preparados...veo a Carlos que sale un poco más tarde... lleva la camiseta de la primera maratón de A Coruña... pero la tira para prepararse a salir... una chica la recoge y al verla empieza a saltar...de alegría... en fin.
Salimos...preparados...listos...ya...
Formamos un grupo compacto de cinco corredores del club... de inicio vamos todos muy juntos...el ritmo de inicio rápido... por lo menos para mí... que vengo a ver, a sentir a disfrutar... el tiempo no es importante, lo que me preocupa es no perderme nada...

Los primeros kilómetros discurren paralelos al río Bidasoa, es totalmente llanos. Hay que tener cuidado al principio porque la carretera divide las dos vías de circulación mediante una elevación en el terreno, como sí fuera una acera pero muy estrecha y redonda.
Pasamos por el centro de Irún, las calles están animadas...que ambiente...
Bueno nos acercamos al kilómetro dos y empezamos a subir 200 m, estabilizamos y de nuevo volvemos a subir otros 300 m. vamos subiendo y bajando poco a poco. 
Pero ya viene el primer avituallamiento, es agua pero decido beber, es en vaso.. mejor no... así no se tiran botellas... pero mierda... al beber el vaso pega con mi nariz..me cae la mitad, no consigo beber. Mis compañeros siguen y yo los veo marchar. En fin en el próximo lo voy a hacer mejor.
Ya estamos en el kilómetro 3 y esto es subir y bajar, pero nada del otro mundo. Voy frenando, me parece como que el ritmo de mis compañeros va demasiado rápido, los alcanzo, pero se van poco a poco.
No me preocupa los llevo a tiro de piedra.
Pasamos Ventas y veo que cogemos la autopista, pues nada pongo intermitente y meto la quinta... bueno eso sí fuera en coche porque lo que tengo delante es una carretera de cinco carriles que van cuesta arriba.
Estamos en Gaintxurizketa, con un desnivel de 2,5 km, bueno es una subida tendida, pero constante, veo a los compañeros y a Fer que no hace más que mirar para atrás para que no me quede. Me coloco detrás de otro corredor y subimos juntos, adelanto a una pareja donde uno de ellos va cojeando...(en el km 5-6)... su compañero le anima a seguir... no lo puedo remediar, dejo la estela de mi compañero y me voy a por ellos, me pongo en paralelo y le digo al lesionado que es mejor dejarlo hoy pero poder correr mañana... no sé sí siguió mi consejo, pero yo por lo menos me quedé más tranquilo.
Toca acelerar mis compañeros me llevan 100 metros. Cuando ya estaba a la par viene el siguiente avituallamiento...km 6,5...vuelvo a intentarlo. Me coloco en el lado izquierdo de la carretera para no molestar y bebo... bueno más que bebo me mojo...
Viene la parte de la carrera más bonita, estamos en el kilómetro 7-8-9, voy por la carretera de Lezo, lo que solemos ver en los reportajes del a carrera, es la zona de toboganes, bajo rápido, subo, vuelvo a bajar he conseguido agruparme con mis compañeros, incluso los adelanto. A la para llevo durante varios km a un tío corpulento de mi altura con el que entablo conversación. Seguimos con ritmo constante, nada del otro mundo, pero lo suficiente para poder ver y correr al mismo tiempo.
Saludo a los niños que hay a ambos lados. Ellos ponen su mano abierta y tu pasas pegado al público y le das una palmadita.
De repente a mano izquierda hay una furgoneta con un tío en el techo y música a todo trapo... se trata del Pirata, según dicen corredor y amante de la música. Tiene en su mano un mástil con una bandera pirata bastante grande. Me he enterado que lleva 8 años animando esta carrera. Su nombre es Jaime Alzugaray. Todos los años está en ese punto kilométrico animando a los corredores. Es al llegar a Gaintxurizketa cuando se le suele ver. Cuentan que ya corrió la carrera durante 4 ó 5 años, hace ya bastante años.
Nuevo avituallamiento, esta vez de bebida isotónica, decido beber, hay vaso, rojos, azules y color coca cola, me inclino por este último... intento beber, me mancho la mano...pero que es esto...sabe fatal... pero la necesidad se impone. Estamos en el kilómetro 9-10. Me tomo una tableta de Gluco Sport, que suele tomar mi amigo Jesús. Esta zona nos encontramos con repechos de 50 a 100 m de largo. Es un rompe piernas.
Pasamos Lezo y nos vamos para la zona más fea de la carrera... se trata del puerto de Pasajes, la revista de la carrera le llama "el desierto". Totalmente llano. Es una zona industrial, puerto pesquero natural que está instalado en la desembocadura del río Pasajes. Teniendo en cuenta lo violento que es el mar Cantábrico, su importancia es muy alta. Ocupa los municipios de Rentería y Lezo. Tampoco es muy grande pero feo es un montón...
Vamos a ritmo, dejo atrás a Jorge Valdés que se descuelga y llegamos al Kilómetro 14, toca beber isotónica, no es que tenga sed, pero tengo que aprender a beber. Me coloco a la izquierda para no estorbar y bebo corriendo... mierda no hay manera.
Mis compañeros comentan que viene lo fuerte, no veo a Fer, ni a Jorge, Javier... pero cuanto tiempo pierdo bebiendo y ahora tengo que subir sólo..
Me tomo un gel de decathon (energy gel) pequeño y muy, pero que muy placebo...
Estoy en el Alto de Miracruz, tres kilómetros de subida, mucha animación en la subida que ocupa los dos lados de la calzada. La subida me hace dedicarme a correr, intento mover los brazos, pero es que hay mucha gente. Os acordáis lo que se suele ver en la tele... unos familiares, que tienen siluetas de personas... sí los que dicen ser familiares de presos de ETA, pues estaban allí, casi tropiezo con ellos, porque se metían en la carretera. Todo esto me recuerda a la vuelta ciclista, con un montón de gente dejando prácticamente el espacio mínimo para pasar...
Voy un poco mosqueado conmigo mismo, me he dejado y no veo a los compañeros... pues a la caza¡¡¡¡
Casi al llegar a lo alto de la "subidita" me encuentro a Jorge Valdés... pero cuándo me adelantó? Lo de beber con el vaso me hace perder mucho tiempo. 
Me pone a 100 y vuelvo a la carrera...
Le pregunto por los demás y me dice que "ni puta idea"...
Está claro que no va muy contento, por lo que aprovechando que empezamos a bajar por unas rectas impresionantes que son la Avenida de Ategorrieta. Estamos por el kilómetro 16-17. Voy con un ritmo muy bueno, me siento fenomenal...mi subconsciente me dice que claro estuve rascándome... hasta ahora y así me va.
Sigo con una carrera alocada que me lleva a hacia San Sebastián. 
Me encuentro un avituallamiento de agua...km 18 que beba su madre... no pierdo más tiempo, sigo dando pastilla, estoy casi en la Gros, que es una recta hacia la playa de la Zurriola, por la Avenida de Navarra, noto el viento de frente, pero no me para. Ligera subida al principio. La gente se agolpa a ambos lados, puedo oler la meta. Voy adelantando a la gente, salvo a una pareja de dos, que nos vamos turnando.
Sólo pienso en poder cazar a los compañeros. Miro a los lados, es impresionante la gente que anima, pero voy cegado. 
Recta final, voy por la Avenida de la Zurriola, paso por el Palacio de Congresos del Kursaal (sede del Festival de cine de San Sebastian), paso por el famoso Puente del Kursaal.
Qué significa Kursaal, pues proviene de la unión de dos palabras alemansa Kur (cura) y Saal (sala)... ¡¡¡sala de curas¡¡¡
Pero yo sigo corriendo...Alameda del Bulevard... mogollón de público...música, gritos, aplausos...
Veo a Javier... meto caña lo adelanto y pienso que me voy a encontrar en cualquier momento a Fer y Alberto, veo la Meta... me preparo...me coloco, levanto los brazos, me alegro, pienso en que he llegado al final y que las sensaciones que tengo son de que podría correr cinco kilómetros más...
Al cruzar la meta, saludo a Fer y a Berto, esperamos por Javier y por Jorge Valdes.
Ha sido una carrera fenomenal, seguimos caminando por un corredor que nos lleva al avituallamiento final, cuando una señorita con su cámara de la televisión vasca nos entrevista...salimos en directo... luego nos han comentado los familiares que nos acompañaban que salimos en la tele...

Os dejo el enlace:



Al llegar al final nos encontramos con una plaza donde estaba habilitado en sus soportales, la entrega de la ropa ordenado por el número de dorsal.

Muy bien organizado, todo.

Pero esto no acaba aquí ya que había un poco más adelante una carpa donde te entregaban bocadillos, fruta, bebida isotónica, agua, cerveza... palitos de pescado...caldo... bueno aquello era una exageración... podías dar vueltas para repetir...

Cómo no encontraba al grupo, después de la tremenda merienda, me fui hacia anoeta, para recoger la ropa y darme una merecida duchita...

Nos vamos al bus, para tomar un pequeño tentenpié y volvemos a Coruña.

Deciros que me ha encantado la carrera y que me gustaría volver... y que pocos días después de llegar a casa me mandaron por correo electrónico este recuerdo.


 

FELICES FIESTAS


domingo, 23 de diciembre de 2012

lunes, 7 de mayo de 2012

GRANDES FIGURAS DEL ATLETISMO




Después de haber corrido un maratón, parece como que tengo una cierta curiosidad por saber más sobre esta prueba. Empecé con la crónica de mi experiencia en A Coruña 42, como análisis personal. Luego inicié la búsqueda en Internet y dado que correr está de moda, os hablé del reportaje que apareció este fin de semana en el País Semanal, con la crónica de la participación en una Maratón.
Reconozco que sobre atletismo, sé muy poco…. y sí me dices que sabes de Arconada: “Pues…te diría que fue un portero…” ¿Pero no conoces al corredor….?
Pues sí, se llamaba José Arconada Ramos, fue un atleta español que destacó en la prueba de ochocientos metros. Incluso consiguió una medalla de plata…bueno eso es tema para otro día…
Pero leyendo, leyendo me he encontrado con un atleta que curiosamente tiene la misma nacionalidad que el vencedor de la prueba de A Coruña, su historia es impresionante.

Por lo tanto hoy voy comienzo con la primera entrega de personajes que han marcado la historia del Atletismo o lo voy a intentar. Perdonar que lo haga por partes, pero el tiempo no me cunde para todo. Mi mujer siempre me dice que suelo implicarme en tantas cosas que al final acabo estresado. Bueno lo dicho hoy os quiero hablar de un atleta etíope, me ha gustado su historia y por eso la quiero compartir con vosotros, se trata de:

ABEBE BIKILA-(1ª parte)

El atleta etíope de carreras de fondo y maratón figura con letras de oro en los anales de los Juegos Olímpicos, por su espectacular actuación en Roma 1960, donde ganó el oro y logró la mejor marca hasta el momento. Ya se ha cumplido medio siglo desde que el primer atleta africano ganó un maratón olímpico.
Pero no sólo eso, sino que lo hizo a pies descalzos y con la mejor marca hasta 1960. Su nombre es “ Abebe Bikila “.
En los maratones no existen los récords, sino mejores marcas, la razón es que todos los circuitos son distintos y con diferentes altimetrías. Esa vez en los Juegos Olímpicos de Roma, este delgado etiope registró dos horas, quince minutos, 16 segundos y dos décimas para los 42 kilómetros con 195 metros.
Nadie lo podía creer, y hoy hasta en Youtube se le puede ver corriendo descalzo. Pero no sólo resaltó en Roma 1960, porque en el siguiente ciclo, en Tokio 1964, volvió a triunfar, claro que esa vez lo hizo con zapatillas, y de nuevo rebajando la marca mundial, ahora a 2:12’11”, con lo que se convirtió en el primer atleta en consagrarse con la medallas de oro olímpicas en esta dura disciplina dos veces seguidas.
Bikila nació el 7 de agosto de 1932 en Jato, un pequeño pueblo etíope cercano a la ciudad de Mendida. A diferencia de otros muchos africanos, Abebe no descubrió que era bueno para correr en su camino al colegio, pues no aprendió a leer hasta los 14 años. Desde temprana edad, tuvo que ayudar en el campo a su padre, quien era campesino y pastor.
Miembro de una numerosa y pobre familia del sur de Etiopía, Bikila se enroló en el ejército cuando contaba sólo con 17 años de edad. Fue una salida fácil para encontrar el diario sustento.
Los integrantes de la Guardia Imperial tenían fama de resistentes, pero Bikila sólo había corrido de manera esporádica, más como una forma de sobrevivencia.
Entonces, el destino lo puso en manos del talentoso entrenador Onni Niskanen, finés de nacimiento pero nacionalizado sueco, éste había sido contratado por el gobierno etiope para preparar a los potenciales atletas del país. Onni supo tener la paciencia y la sensibilidad necesarias para transformar a este diamante en bruto en una preciada joya.
Sobre la base de novedosos entrenamientos, fortalecidos con baños sauna, ejercicios de baloncesto y largas carreras en carreteras, el estilo de Bikila se transformó en una máquina perfecta de devorar kilómetros.
Según cuentan algunas crónicas, el momento clave para su inicio en profesional en el deporte fue cuando vio a un grupo de compatriotas suyos desfilar por el Palacio del emperador Haile Selassie I con la equitación oficial de su país. Cuando se enteró de que eran atletas olímpicos de su país, que habían participado en Melbourne´56, quiso ser uno más de ese equipo.
En 1956 comenzó a destacarse en del atletismo, ya que participando en el campeonato de las Fuerzas Armadas ganó el maratón y batió los récords de las competencias de 5.000 y 10.000 metros venciendo a Wami Biratu, la estrella del momento y su amigo. Pese a gozar de cierto reconocimiento en su país fuera de el no lo conocía nadie y curiosamente no fue seleccionado para los juegos olímpicos.
Pero el destino fue caprichoso y con Bikila lo fue. Una lesión jugando al fútbol de uno de los miembros del equipo (Wani Biratu) de maratón permitió su inclusión. Él no desaprovecharía el regalo que le hicieron…y lo demostraría en Roma…
Cuando en Roma 1960 Abebe consiguió colgarse su primer oro en el maratón, le preguntaron cuántas carreras había ganado antes de esa. Y él respondió: “Sólo una. En Etiopía hay un corredor que siempre me gana, Wami Biratu”. Exageró…
Pero la victoria a la que se refería la consiguió precisamente en la segunda carrera etíope de clasificación para esos Juegos Olímpicos. Wami se escondió detrás de un árbol y esperó a que Abebe le adelantase. Pactaron su triunfo, pues Biratu ya había conseguido clasificar para correr en Roma en los 10.000 metros, ya que sólo podía haber un participante del mismo país en la categoría. Y preferían acudir los dos amigos a la Ciudad Eterna.
Allí, Abebe comenzó a escribir su leyenda, en parte gracias a la generosidad de su gran amigo Biratu, que le facilitó su participación.
Y allí estaba nuestro héroe…

ABEBE BIKILA-(2ª parte)

Y allí estaba nuestro héroe, con sólo dos maratones a sus espaldas unas zapatillas muy desgastadas y con muchas ganas de correr. Salió a probarse unas de la marca Adidas, el sponsor oficial de la prueba. Quedaban pocos pares y no había manera de conseguir unas que se adaptase a sus pies. Cuando el médico de la prueba examinó sus pies, dijo que tenía una piel tan dura, que parecía el neumático de un camión. Al final no le quedó otra opción que correr descalzo porque las zapatillas le molestaban los pies y le producían ampollas.
Allí, descalzo, no pasó inadvertido. Sus rivales desconocían que el etíope había ganado la prueba de selección con un tiempo de 2 horas y 23 minutos, un crono mejor aún que el de Alain Mimoun, medalla de oro en 1956. Y Bikila no se dejó impresionar ni por los comentarios aduladores, ni por sus adversarios.
La “otra historia” dice que el técnico sueco Niskanen descubrió, que Bikila no corría por gusto descalzo, sino que lo hacía porque se sentía mejor y más seguro.
El entrenador optó por estudiar los tiempos de su atleta, tanto con zapatillas como corriendo sin ellas, y comprobó que Bikila sí era más rápido sin zapatillas.
Antes de salir, su entrenador le había dicho que los mejores corredores, eran el ruso Sergei Popov, la estrella del concurso y un marroquí, además le hizo memorizar los números que llevarían en sus dorsales todos posibles rivales.
La carrera partió, a última hora de la tarde, para evitar las altas temperaturas del verano romano, desde el Campidoglio, colocándose entre los primeros, junto a Popov, el receptor de todas las miradas.
Bikila es un joven de 28 años, con tez morena, cabello crespo, cabeza pequeña y rostro afilado; piernas eternas, dentadura deslumbrante, ojos negros y brillosos, con una enorme resistencia física.
A mitad de la carrera, y cuando el crepúsculo caía, se puso a la cabeza de la carrera recordando los números que había memorizado, cuando de repente un corredor con el número 185 lo alcanzó y lo pasó. Abebe lo dejó, porque no lo consideraba una amenaza. No estaba en la “lista peligrosa”. El rival aceleró el paso, se dio la vuelta y lo miró raro, como preguntándose quién es este desconocido. El etíope siguió corriendo para no perderle pisada. Pensativo se dio cuenta de que Rhadi no estaba usando el número 26 de dorsal, sino el 185, para confundir a sus rivales.
En aquella época no iban cargados de geles como ahora, y la mayoría apenas bebían líquidos, pese a todo sorprende saber que nuestro protagonista, sólo perdió 350 gramos de peso en esta carrera, cuando un maratoniano de la época suele perder como promedio cuatro kilos.
Bueno volviendo a la carrera, nuestro héroe ya se había negado tres veces a tomar líquidos y cuando le ofrecieron la cuarta botella, la cogió y acto seguido decidió tirarla sin siquiera haberse mojado los labios. El cansancio se hacía notar, y Bikila seguía firme. La noche ya había caído, a ambos lados de la calzada la guardia italiana portando antorchas se encargaba de iluminar el recorrido y le daba a la prueba una belleza especial. Ya había pasado toda la vía Appia Antigua y la tumba de Cecilia Metella. Y cuando estaba ya a la altura del Obelisco Axum (Piazza di Porta Capena), un monumento etíope de 24 metros de altura que fue robado por las tropas romanas al terminar la segunda guerra italo-Abisiana; nuestro atleta al verlo, sintió que sus piernas cobraban una fuerza especial. Abebe no tenía frenos. Ese emblema lo enloqueció y le sacó una fuerza interior que ni él sabía que llevaba dentro de su cuerpo. El obelisco lo transportó hacia la meta, situado a los pies del arco de Constantino, donde los jueces agitaban los brazos y la mayoría de los espectadores gritaban asombrados. El marroquí había quedado atrás, pero el siguió corriendo unos cuantos metros más, como si hubiera pensado que la llegada estaría un poco más lejos. Su rostro no mostraba ni un vestigio de cansancio, al contrario, aceleró el paso entre la multitud y rechazó a quienes se ponían a su paso para felicitarlo. Hasta que su capitán se acercó a él, le miró a los ojos y le dijo: “Ganaste”. Desconfiado, Bikila le contestó “seguramente alguien tomó el camino más corto y llegó antes que yo”.
Al final aceptó la verdad de los hechos. Su cuerpo liviano estaba saltando por el aire. Adebe, el nombre que significa “la flor que crece”, había floreciendo.
¡¡¡Un corredor que corre descalzo¡¡¡…

ABEBE BIKILA-(3ª parte)

¡¡¡Un corredor que corre descalzo¡¡¡…
Ése fue el hecho que asombró al mundo: un atleta del continente más pobre del mundo y en plena descolonización ganaba descalzo el maratón olímpico de Roma 1960.
Y no sólo había ganado el oro, sino que había causado enorme revuelo al mejorar por casi ocho minutos el récord olímpico, dejándolo en 2 horas, quince minutos, 16 segundos y dos décimas

En Italia, el etíope se dio a conocer y dio su primer gran golpe al quedarse con el maratón con 200 metros de ventaja, siendo el primer africano en conseguir una medalla dorada.

Cuando le preguntaron porque corría sin zapatillas, dijo a la prensa: “Quería que el mundo supiera que mi país, ETIOPÍA, ha ganado siempre con determinación y heroísmo”. La frase quería hacer referencia a un hecho que su país no había olvidado que en 1935 Benito Mussolini y sus tropas salían del famoso Arco de Constantino, en Roma, para conquistar Addis-Abeba, la capital de Etiopía y el había conseguido una victoria para su país en el punto de partida de la expedición invasora.

Por eso la hazaña del corredor trascendió el terreno deportivo y se adentró en el más puro nacionalismo africano, convirtiéndose en una gesta continental.

A su regreso de Roma, Bikila fue recibido como héroe por el Rey de Reyes de su patria, y recibió un anillo de diamantes (a cambio de su medalla de oro) luego de un cortejo triunfal lo llevó al Palacio Imperial donde recibió un Cadilac y una pensión vitalicia.
En 1961 corrió varios maratones en Grecia, Japón y en la ciudad de Kosice, en la ex Checoslovaquia: ………ganó todas las carreras.
El 31 de mayo de 1962, en Malmoe, Suecia, recorrió 20226 metros exactamente en una hora. Después llegó la segunda parte del show: Bikila inició sus ejercicios de recuperación apenas traspasó la meta. Otros habrían caído rendidos al suelo. Pero él no era un corredor más, era distinto. Bikila no era un trotador, como los fondistas antiguos. Él corría y apuraba el paso, manejando y alternando el ritmo de una manera envidiable por cualquier maratoniano.
En los meses previos a la cita olímpica de 1964 en la capital japonesa, Bikila fue acusado de haber formado parte de un complot militar, del que en realidad nunca fue integrante.
Este supuesto, le valió pasar meses en la cárcel, sin importar que se acercaran los Juegos Olímpicos.
Por si fuera poco, una peligrosa apendicitis atacó al corredor, por lo que tuvo que ser operado apenas un mes y medio antes de la salida del maratón olímpico.
Durante las noches que había estado ingresado, salía a correr por los patios del hospital.
Estamos a 21 de Octubre de 1964, Olimpiadas de Tokio, nuestro héroe está en la salida, pero esta ocasión competirá con zapatillas y medias (utilizó unas, de la marca Asics…pero hay quien dice que Puma). Utilizó la misma estrategia que en 1960, se mantuvo con los líderes hasta el kilómetro 20, luego apretó el paso lentamente. En el kilómetro 25 sólo le estaban aguantando el australiano Ron Clarke y Jim Hogan de Irlanda. A los 30 kilómetros, Bikila le sacaba 40 segundos de ventaja a Hogan y dos minutos al japonés Kokichi Tsuburaya que llego tercero. Hasta tuvo tiempo para tomar una bebida que le ofrecieron. Cuatro años atrás, habia rechazado hasta el agua. Esta vez, tenia mucho mas margen de superioridad. Cuando entro en el estadio olímpico, mas de 75 mil personas aclamaron su nombre. Su tiempo había sido 2:12:11. Otra vez había establecido una nueva marca mundial. Se tomó su tiempo para posar para los fotógrafos, para saludar, pero no hubo relajación…Era un atleta incansable. Terminada la carrera aseguró que podría haber corrido diez kilómetros más.
Se alejó un poco de la meta y comenzó a realizar una rutina de estiramientos y gimnasia de recuperación por más de 10 minutos, en los que realizó abdominales y ejercicios pulmonares. El público enloqueció de admiración por el muchacho etíope que había ganado dos oros olímpicos de manera consecutiva, algo inédito hasta el momento. Nuestro héroe había ido más allá de lo normal.
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En los Juegos Olímpicos de México 1968, Bikila padeció el efecto de una lesión.
Pocos sabían que el doble medallista de oro salió a refrendar su título con una fisura en la pierna derecha, que se le complicó con problemas de rigidez y de circulación, a los que se sumaron la falta de oxígeno por la altura de Ciudad de México.
Pero los aspirantes a la medalla dorada lo escoltaban como principal favorito que era, y en eso estaban cuando un astuto Mamo Wolde empezó a tomar la delantera.
Bikila abandonó en el kilómetro 17, cuando todavía era marcado por corredores que buscaban la victoria. Fue subido a una ambulancia y así terminó su tercera participación olímpica el más grande maratonista que hasta ahora ha existido.
En marzo de 1969 la grandeza deportiva de Bikila fue opacada cruelmente por un accidente automovilístico, cuando luego de esquivar a un grupo de estudiantes perdió el control de su coche, chocó y fue expulsado del mismo.
Durante ocho meses fue atendido en un hospital de Londres, del que salió paralítico y en silla de ruedas.
Su última presencia en público fue en las competiciones deportivas para minusválidos y en los Juegos Olímpicos de Münich en 1972, donde el público lo recibió con mucho respeto.
Enfermo, con sus piernas muertas y su triste sonrisa, Abebe Bikila, el mejor maratonista del mundo y primer ídolo de África, terminaba su ciclo en la tierra.
Una hemorragia cerebral acabó con su vida el 25 de octubre de 1973, cuando sólo tenía 41 años.
En su país, más de 65.000 personas y el emperador Haile Selassie I despidieron al considerado Héroe Nacional de Etiopía.
Los hijos de Abebe Bikila le dedicaron en 1996 una biografía titulada “Triumph and Tragedy” (Triunfo y Tragedia).
El atleta etíope recibió la Orden Olímpica a título póstumo en 1984.

Bueno espero que os haya gustado y emocionado. Para presentar esta entrega, he tenido que buscar en Internet y es curioso que dependiendo de la fuente, la historia se cuenta de otra manera. Por ejemplo, la marca de zapatillas con la que compitió en Tokio…¿fue Asics…. hay quién dice que fue Puma? Por lo tanto espero la comprensión de todos, ante un posible “error”…
Como habéis visto, su vida como héroe, duró menos de 13 años, ya que cuando participó en Roma tenían 28 años y se murió con 41 años.

Ya estoy pensando en mi próximo personaje……..alguna sugerencia...