lunes, 7 de mayo de 2012

GRANDES FIGURAS DEL ATLETISMO




Después de haber corrido un maratón, parece como que tengo una cierta curiosidad por saber más sobre esta prueba. Empecé con la crónica de mi experiencia en A Coruña 42, como análisis personal. Luego inicié la búsqueda en Internet y dado que correr está de moda, os hablé del reportaje que apareció este fin de semana en el País Semanal, con la crónica de la participación en una Maratón.
Reconozco que sobre atletismo, sé muy poco…. y sí me dices que sabes de Arconada: “Pues…te diría que fue un portero…” ¿Pero no conoces al corredor….?
Pues sí, se llamaba José Arconada Ramos, fue un atleta español que destacó en la prueba de ochocientos metros. Incluso consiguió una medalla de plata…bueno eso es tema para otro día…
Pero leyendo, leyendo me he encontrado con un atleta que curiosamente tiene la misma nacionalidad que el vencedor de la prueba de A Coruña, su historia es impresionante.

Por lo tanto hoy voy comienzo con la primera entrega de personajes que han marcado la historia del Atletismo o lo voy a intentar. Perdonar que lo haga por partes, pero el tiempo no me cunde para todo. Mi mujer siempre me dice que suelo implicarme en tantas cosas que al final acabo estresado. Bueno lo dicho hoy os quiero hablar de un atleta etíope, me ha gustado su historia y por eso la quiero compartir con vosotros, se trata de:

ABEBE BIKILA-(1ª parte)

El atleta etíope de carreras de fondo y maratón figura con letras de oro en los anales de los Juegos Olímpicos, por su espectacular actuación en Roma 1960, donde ganó el oro y logró la mejor marca hasta el momento. Ya se ha cumplido medio siglo desde que el primer atleta africano ganó un maratón olímpico.
Pero no sólo eso, sino que lo hizo a pies descalzos y con la mejor marca hasta 1960. Su nombre es “ Abebe Bikila “.
En los maratones no existen los récords, sino mejores marcas, la razón es que todos los circuitos son distintos y con diferentes altimetrías. Esa vez en los Juegos Olímpicos de Roma, este delgado etiope registró dos horas, quince minutos, 16 segundos y dos décimas para los 42 kilómetros con 195 metros.
Nadie lo podía creer, y hoy hasta en Youtube se le puede ver corriendo descalzo. Pero no sólo resaltó en Roma 1960, porque en el siguiente ciclo, en Tokio 1964, volvió a triunfar, claro que esa vez lo hizo con zapatillas, y de nuevo rebajando la marca mundial, ahora a 2:12’11”, con lo que se convirtió en el primer atleta en consagrarse con la medallas de oro olímpicas en esta dura disciplina dos veces seguidas.
Bikila nació el 7 de agosto de 1932 en Jato, un pequeño pueblo etíope cercano a la ciudad de Mendida. A diferencia de otros muchos africanos, Abebe no descubrió que era bueno para correr en su camino al colegio, pues no aprendió a leer hasta los 14 años. Desde temprana edad, tuvo que ayudar en el campo a su padre, quien era campesino y pastor.
Miembro de una numerosa y pobre familia del sur de Etiopía, Bikila se enroló en el ejército cuando contaba sólo con 17 años de edad. Fue una salida fácil para encontrar el diario sustento.
Los integrantes de la Guardia Imperial tenían fama de resistentes, pero Bikila sólo había corrido de manera esporádica, más como una forma de sobrevivencia.
Entonces, el destino lo puso en manos del talentoso entrenador Onni Niskanen, finés de nacimiento pero nacionalizado sueco, éste había sido contratado por el gobierno etiope para preparar a los potenciales atletas del país. Onni supo tener la paciencia y la sensibilidad necesarias para transformar a este diamante en bruto en una preciada joya.
Sobre la base de novedosos entrenamientos, fortalecidos con baños sauna, ejercicios de baloncesto y largas carreras en carreteras, el estilo de Bikila se transformó en una máquina perfecta de devorar kilómetros.
Según cuentan algunas crónicas, el momento clave para su inicio en profesional en el deporte fue cuando vio a un grupo de compatriotas suyos desfilar por el Palacio del emperador Haile Selassie I con la equitación oficial de su país. Cuando se enteró de que eran atletas olímpicos de su país, que habían participado en Melbourne´56, quiso ser uno más de ese equipo.
En 1956 comenzó a destacarse en del atletismo, ya que participando en el campeonato de las Fuerzas Armadas ganó el maratón y batió los récords de las competencias de 5.000 y 10.000 metros venciendo a Wami Biratu, la estrella del momento y su amigo. Pese a gozar de cierto reconocimiento en su país fuera de el no lo conocía nadie y curiosamente no fue seleccionado para los juegos olímpicos.
Pero el destino fue caprichoso y con Bikila lo fue. Una lesión jugando al fútbol de uno de los miembros del equipo (Wani Biratu) de maratón permitió su inclusión. Él no desaprovecharía el regalo que le hicieron…y lo demostraría en Roma…
Cuando en Roma 1960 Abebe consiguió colgarse su primer oro en el maratón, le preguntaron cuántas carreras había ganado antes de esa. Y él respondió: “Sólo una. En Etiopía hay un corredor que siempre me gana, Wami Biratu”. Exageró…
Pero la victoria a la que se refería la consiguió precisamente en la segunda carrera etíope de clasificación para esos Juegos Olímpicos. Wami se escondió detrás de un árbol y esperó a que Abebe le adelantase. Pactaron su triunfo, pues Biratu ya había conseguido clasificar para correr en Roma en los 10.000 metros, ya que sólo podía haber un participante del mismo país en la categoría. Y preferían acudir los dos amigos a la Ciudad Eterna.
Allí, Abebe comenzó a escribir su leyenda, en parte gracias a la generosidad de su gran amigo Biratu, que le facilitó su participación.
Y allí estaba nuestro héroe…

ABEBE BIKILA-(2ª parte)

Y allí estaba nuestro héroe, con sólo dos maratones a sus espaldas unas zapatillas muy desgastadas y con muchas ganas de correr. Salió a probarse unas de la marca Adidas, el sponsor oficial de la prueba. Quedaban pocos pares y no había manera de conseguir unas que se adaptase a sus pies. Cuando el médico de la prueba examinó sus pies, dijo que tenía una piel tan dura, que parecía el neumático de un camión. Al final no le quedó otra opción que correr descalzo porque las zapatillas le molestaban los pies y le producían ampollas.
Allí, descalzo, no pasó inadvertido. Sus rivales desconocían que el etíope había ganado la prueba de selección con un tiempo de 2 horas y 23 minutos, un crono mejor aún que el de Alain Mimoun, medalla de oro en 1956. Y Bikila no se dejó impresionar ni por los comentarios aduladores, ni por sus adversarios.
La “otra historia” dice que el técnico sueco Niskanen descubrió, que Bikila no corría por gusto descalzo, sino que lo hacía porque se sentía mejor y más seguro.
El entrenador optó por estudiar los tiempos de su atleta, tanto con zapatillas como corriendo sin ellas, y comprobó que Bikila sí era más rápido sin zapatillas.
Antes de salir, su entrenador le había dicho que los mejores corredores, eran el ruso Sergei Popov, la estrella del concurso y un marroquí, además le hizo memorizar los números que llevarían en sus dorsales todos posibles rivales.
La carrera partió, a última hora de la tarde, para evitar las altas temperaturas del verano romano, desde el Campidoglio, colocándose entre los primeros, junto a Popov, el receptor de todas las miradas.
Bikila es un joven de 28 años, con tez morena, cabello crespo, cabeza pequeña y rostro afilado; piernas eternas, dentadura deslumbrante, ojos negros y brillosos, con una enorme resistencia física.
A mitad de la carrera, y cuando el crepúsculo caía, se puso a la cabeza de la carrera recordando los números que había memorizado, cuando de repente un corredor con el número 185 lo alcanzó y lo pasó. Abebe lo dejó, porque no lo consideraba una amenaza. No estaba en la “lista peligrosa”. El rival aceleró el paso, se dio la vuelta y lo miró raro, como preguntándose quién es este desconocido. El etíope siguió corriendo para no perderle pisada. Pensativo se dio cuenta de que Rhadi no estaba usando el número 26 de dorsal, sino el 185, para confundir a sus rivales.
En aquella época no iban cargados de geles como ahora, y la mayoría apenas bebían líquidos, pese a todo sorprende saber que nuestro protagonista, sólo perdió 350 gramos de peso en esta carrera, cuando un maratoniano de la época suele perder como promedio cuatro kilos.
Bueno volviendo a la carrera, nuestro héroe ya se había negado tres veces a tomar líquidos y cuando le ofrecieron la cuarta botella, la cogió y acto seguido decidió tirarla sin siquiera haberse mojado los labios. El cansancio se hacía notar, y Bikila seguía firme. La noche ya había caído, a ambos lados de la calzada la guardia italiana portando antorchas se encargaba de iluminar el recorrido y le daba a la prueba una belleza especial. Ya había pasado toda la vía Appia Antigua y la tumba de Cecilia Metella. Y cuando estaba ya a la altura del Obelisco Axum (Piazza di Porta Capena), un monumento etíope de 24 metros de altura que fue robado por las tropas romanas al terminar la segunda guerra italo-Abisiana; nuestro atleta al verlo, sintió que sus piernas cobraban una fuerza especial. Abebe no tenía frenos. Ese emblema lo enloqueció y le sacó una fuerza interior que ni él sabía que llevaba dentro de su cuerpo. El obelisco lo transportó hacia la meta, situado a los pies del arco de Constantino, donde los jueces agitaban los brazos y la mayoría de los espectadores gritaban asombrados. El marroquí había quedado atrás, pero el siguió corriendo unos cuantos metros más, como si hubiera pensado que la llegada estaría un poco más lejos. Su rostro no mostraba ni un vestigio de cansancio, al contrario, aceleró el paso entre la multitud y rechazó a quienes se ponían a su paso para felicitarlo. Hasta que su capitán se acercó a él, le miró a los ojos y le dijo: “Ganaste”. Desconfiado, Bikila le contestó “seguramente alguien tomó el camino más corto y llegó antes que yo”.
Al final aceptó la verdad de los hechos. Su cuerpo liviano estaba saltando por el aire. Adebe, el nombre que significa “la flor que crece”, había floreciendo.
¡¡¡Un corredor que corre descalzo¡¡¡…

ABEBE BIKILA-(3ª parte)

¡¡¡Un corredor que corre descalzo¡¡¡…
Ése fue el hecho que asombró al mundo: un atleta del continente más pobre del mundo y en plena descolonización ganaba descalzo el maratón olímpico de Roma 1960.
Y no sólo había ganado el oro, sino que había causado enorme revuelo al mejorar por casi ocho minutos el récord olímpico, dejándolo en 2 horas, quince minutos, 16 segundos y dos décimas

En Italia, el etíope se dio a conocer y dio su primer gran golpe al quedarse con el maratón con 200 metros de ventaja, siendo el primer africano en conseguir una medalla dorada.

Cuando le preguntaron porque corría sin zapatillas, dijo a la prensa: “Quería que el mundo supiera que mi país, ETIOPÍA, ha ganado siempre con determinación y heroísmo”. La frase quería hacer referencia a un hecho que su país no había olvidado que en 1935 Benito Mussolini y sus tropas salían del famoso Arco de Constantino, en Roma, para conquistar Addis-Abeba, la capital de Etiopía y el había conseguido una victoria para su país en el punto de partida de la expedición invasora.

Por eso la hazaña del corredor trascendió el terreno deportivo y se adentró en el más puro nacionalismo africano, convirtiéndose en una gesta continental.

A su regreso de Roma, Bikila fue recibido como héroe por el Rey de Reyes de su patria, y recibió un anillo de diamantes (a cambio de su medalla de oro) luego de un cortejo triunfal lo llevó al Palacio Imperial donde recibió un Cadilac y una pensión vitalicia.
En 1961 corrió varios maratones en Grecia, Japón y en la ciudad de Kosice, en la ex Checoslovaquia: ………ganó todas las carreras.
El 31 de mayo de 1962, en Malmoe, Suecia, recorrió 20226 metros exactamente en una hora. Después llegó la segunda parte del show: Bikila inició sus ejercicios de recuperación apenas traspasó la meta. Otros habrían caído rendidos al suelo. Pero él no era un corredor más, era distinto. Bikila no era un trotador, como los fondistas antiguos. Él corría y apuraba el paso, manejando y alternando el ritmo de una manera envidiable por cualquier maratoniano.
En los meses previos a la cita olímpica de 1964 en la capital japonesa, Bikila fue acusado de haber formado parte de un complot militar, del que en realidad nunca fue integrante.
Este supuesto, le valió pasar meses en la cárcel, sin importar que se acercaran los Juegos Olímpicos.
Por si fuera poco, una peligrosa apendicitis atacó al corredor, por lo que tuvo que ser operado apenas un mes y medio antes de la salida del maratón olímpico.
Durante las noches que había estado ingresado, salía a correr por los patios del hospital.
Estamos a 21 de Octubre de 1964, Olimpiadas de Tokio, nuestro héroe está en la salida, pero esta ocasión competirá con zapatillas y medias (utilizó unas, de la marca Asics…pero hay quien dice que Puma). Utilizó la misma estrategia que en 1960, se mantuvo con los líderes hasta el kilómetro 20, luego apretó el paso lentamente. En el kilómetro 25 sólo le estaban aguantando el australiano Ron Clarke y Jim Hogan de Irlanda. A los 30 kilómetros, Bikila le sacaba 40 segundos de ventaja a Hogan y dos minutos al japonés Kokichi Tsuburaya que llego tercero. Hasta tuvo tiempo para tomar una bebida que le ofrecieron. Cuatro años atrás, habia rechazado hasta el agua. Esta vez, tenia mucho mas margen de superioridad. Cuando entro en el estadio olímpico, mas de 75 mil personas aclamaron su nombre. Su tiempo había sido 2:12:11. Otra vez había establecido una nueva marca mundial. Se tomó su tiempo para posar para los fotógrafos, para saludar, pero no hubo relajación…Era un atleta incansable. Terminada la carrera aseguró que podría haber corrido diez kilómetros más.
Se alejó un poco de la meta y comenzó a realizar una rutina de estiramientos y gimnasia de recuperación por más de 10 minutos, en los que realizó abdominales y ejercicios pulmonares. El público enloqueció de admiración por el muchacho etíope que había ganado dos oros olímpicos de manera consecutiva, algo inédito hasta el momento. Nuestro héroe había ido más allá de lo normal.
.
En los Juegos Olímpicos de México 1968, Bikila padeció el efecto de una lesión.
Pocos sabían que el doble medallista de oro salió a refrendar su título con una fisura en la pierna derecha, que se le complicó con problemas de rigidez y de circulación, a los que se sumaron la falta de oxígeno por la altura de Ciudad de México.
Pero los aspirantes a la medalla dorada lo escoltaban como principal favorito que era, y en eso estaban cuando un astuto Mamo Wolde empezó a tomar la delantera.
Bikila abandonó en el kilómetro 17, cuando todavía era marcado por corredores que buscaban la victoria. Fue subido a una ambulancia y así terminó su tercera participación olímpica el más grande maratonista que hasta ahora ha existido.
En marzo de 1969 la grandeza deportiva de Bikila fue opacada cruelmente por un accidente automovilístico, cuando luego de esquivar a un grupo de estudiantes perdió el control de su coche, chocó y fue expulsado del mismo.
Durante ocho meses fue atendido en un hospital de Londres, del que salió paralítico y en silla de ruedas.
Su última presencia en público fue en las competiciones deportivas para minusválidos y en los Juegos Olímpicos de Münich en 1972, donde el público lo recibió con mucho respeto.
Enfermo, con sus piernas muertas y su triste sonrisa, Abebe Bikila, el mejor maratonista del mundo y primer ídolo de África, terminaba su ciclo en la tierra.
Una hemorragia cerebral acabó con su vida el 25 de octubre de 1973, cuando sólo tenía 41 años.
En su país, más de 65.000 personas y el emperador Haile Selassie I despidieron al considerado Héroe Nacional de Etiopía.
Los hijos de Abebe Bikila le dedicaron en 1996 una biografía titulada “Triumph and Tragedy” (Triunfo y Tragedia).
El atleta etíope recibió la Orden Olímpica a título póstumo en 1984.

Bueno espero que os haya gustado y emocionado. Para presentar esta entrega, he tenido que buscar en Internet y es curioso que dependiendo de la fuente, la historia se cuenta de otra manera. Por ejemplo, la marca de zapatillas con la que compitió en Tokio…¿fue Asics…. hay quién dice que fue Puma? Por lo tanto espero la comprensión de todos, ante un posible “error”…
Como habéis visto, su vida como héroe, duró menos de 13 años, ya que cuando participó en Roma tenían 28 años y se murió con 41 años.

Ya estoy pensando en mi próximo personaje……..alguna sugerencia...


miércoles, 25 de abril de 2012



Crónica de un Maratón (1ª PARTE)

Es curioso que después de terminar esta carrera, sólo tengo ganas de correr. Mis amigos me decían que después de acabar una carrera de 42 km, sólo se siente ganas de no volver a correr en mucho tiempo pero, algo me llena y me hace sentirme orgulloso de lo que puedo llegar a hacer.

Por eso quiero empezar, diciendo que estaba muy equivocado sobre lo estúpido que es recorrer una carrera como la Maratón, en ella se siente todo lo que es el deporte, mucho compañerismo, fuerza de voluntad, amistad que es algo que me gusta mucho, más fuerza de voluntad, esfuerzo, mucha más fuerza de voluntad y sobre todo ganas de correr.

Tras mucho esfuerzo, la gran carrera está a la vuelta de la esquina. El viernes por la tarde, voy a buscar el dorsal. Me encuentro con amigos, con los que bromeo sobre la posibilidad de hacer un tiempo o otro y lo complicado que es recorrer 42 km. Me encuentro con Álvaro, que me recuerda que tiene mucho dolor en su rodilla izquierda y que sólo viene a buscar la camiseta ya que pagó la inscripción. Le animo y que cuento que yo también estoy con ese mismo problema desde antes de la Vig-Bay, pero que voy a correr. El se anima y me dice que sí voy yo, el también se apunta. Deciros que llegó al final, llorando y de la mano de sus hijos. Inma me dijo que estaba muy emocionado.
El sábado por la mañana nos vamos con los chicos del club a las II Xornadas Deporte Galego Escolar, con una mañana de perros y con poco descanso, ya que tenemos que estar todo el tiempo de pié.
Por la tarde me la paso sentado viendo la tele, ya hacía tiempo que no calentaba tanto un sillón. Engraso los rodamientos de la rodilla derecha, con voltarén y me ceno arroz en abundancia, con el fin de cargar las pilas. Me voy para cama.
El domingo me levanto a las 6:00, la hora me la sugiere Jesús, con el que quedo a las 7:15 en casa Paquita. El desayuno como siempre, café con leche con tostada y zumo de naranja. Me acuerdo que Jesús desayuna cereales y como el corre que se las pela, los decido añadir a mi dieta, no vaya ser que tenga razón. (por el resultado que alcanzó al final, debe tomar otra marca de cereales).
Con poco tráfico nos vamos hacia Coruña, aparcamos en plena Puerta Real, donde nos encontramos con Alberto y su mujer, con los que vamos a tomar un café y a liberar líquido.
Calentamos un poco y nos vamos a sacar una foto de equipo a un sótano-aparcamiento.
Ya con el nerviosismo en el cuerpo nos vamos hacia la meta, donde nos vamos separando en grupos de acuerdo con las expectativas de cada uno.

Crónica de un Maratón (2ª PARTE)

Son las 8:30 y nos dan la salida, no somos muchos y todo está tranquilo, salvo nosotros. El tiempo parece que está variable, pero no demuestra lo que se nos va a venir encima más adelante. En el primer grupo está Rober, Jesús y Antonio que vienen con ganas de romper el crono.
Luego está un segundo grupo formado por Alberto, Juan, Fernando, Carlos, Pedro, Javier y yo, que llevamos la idea de rondar los 3:30.
Y nuestro tercer grupo formado por Montse, Josecho, y Jorge.
Recordar a Mónica, que ha realizado la travesía prácticamente sola, algo muy complicado pero todas sabemos que va a tener muchas más carreras.
Recorremos los primeros metros que nos lleva hacia el Orzán, pequeña subida y enfilamos el paseo marítimo, ¡¡¡Dios pero que es esto...¡¡¡ nos dijeron que esta carrera era plana.... era rápida... era... nos agrupamos, formamos piña y a lo nuestro. Nos dirigimos hacia la casa de los peces con vallas tiradas y otras que no consiguen guardar el equilibrio. Nuestro lider nos va marcando la meta. No sé sí lo hacía para quitarle importancia, pero Pedro va hablando, comentando la carrera, se le nota tranquilo y como confiando. El tiempo se va poniendo complicado, al viento se va sumando una lluvia, que después de superar las esclavas y a la altura del estadio se convierte en un fuerte granizo que nos viene a complicar el ritmo y el cuerpo.
Al ser un circuito con idas y vueltas por las mismas calles, te permitía ver a los otros corredores, animarlos y ser animado.
Algo nos llamó la atención ya que habíamos visto al Etíope ir de primero en solitario, pero como un loco y nadie lo seguía y de repente vemos a dos corredores del Esprintes Ourense (Elías y Ramallo) que debieron equivocarse ya que no sólo consiguieron adelantar al corredor de color, sino que iban por delante del coche con el tiempo de carrera...
En fin estos trazados urbanos tiene esos problemas y más sí como ellos tienes que ir abriendo camino.
Llevamos un buen ritmo, por debajo de 5:00, es fenomenal, y en grupo la carrera se hace muy agradable, puedes saludar a los otros corredores, a los que te animan... Mis piernas piden guerra, tengo tendencia a tirar, pero el grupo me dice que “amodiño”.
Los consejos que me han dado, han sido muchos, ponerme vaselina en los pies, en los sobacos, en las zonas nobles... ponerme un seudo-sujetador y sobre todo beber...beber y beber... mi amigo José Antonio Varela, campeón de maratón y sobre todo de Cross, tanto gallego como nacional, en su categoría, me dejó claro que no puedo dejar de beber en ninguno de los puntos de avituallamiento... es esencial... lo malo es que no se me da muy bien hacerlo corriendo... pero...
Toca comer y para eso me tomo mi primer gel, que por cierto me recomendó mi amigo José Luís, lo he comprado en el Corte (sólo tiene ese-azul), me ha gustado, y no me resultó empalagoso. Toca beber y nos vamos hacia Oza. Qué feo es este sitio. Al llegar a la rotonda y volver, alguien abre una puerta y notamos el viento de frente... en fin como estamos frescos, no hay problema. Formamos un grupo fenomenal. Pese a que Juan nos había cogido una buena ventaja, esta se iba poco a poco acortando.
Volvemos hacia Linares Rivas, de repente somos un montón de corredores y muchos van a otro ritmo, nos dicen que son los corredores del 10 km. Saludo a José Luís que va como una moto, hizo un tiempo muy bueno visto el tiempo que hizo 0:40, por los pelos no bajó de su barrera psicológica.
Por cierto al final quedó de 51 en la general... se dice rápido¡¡¡¡. Aparece Alberto mi vecino que la carrera no le ha salido muy bien y finalizó en 0:41.
Ya estamos en dirección a la Marina, por ahora no hay mucha gente, pero comparado con Oza, esto parece una verbena. Doblamos la rotonda de Puerta Real, con un tiempo, fenomenal, 1:10, lo que nos alegra y nos anima ya que vamos cumpliendo los tiempos. Ya sólo faltan dos vueltas...
Toca volver por el mismo sitio, recta y vuelta a la derecha con una pequeña subidita que nos lleva al infierno del Orzán, perece que el viento ha aumentado, las vallas siguen cayéndose, procuramos agruparnos, pero es complicado. Se me acerca la moto de la organización y reconozco a Ton, que me da ánimos y me dice que las cosas se han complicado con el tiempo, Tengo que agradecerle que durante toda la carrera, me haya motivado, es un buen amigo. Pedro continúa con el control horario y con buen ritmo. Es curioso que nos dijera que sólo iba a dar una vuelta... demuestra estar como un toro...


Crónica de un Maratón (3ª PARTE)

Trotamos con el ritmo establecido, en la cabecera va Alberto y Juan que se les ve muy frescos, tengo la suerte de que Inma, y los niños aparecen a la altura del edificio de Hacienda para animar. Hace viento pero seguimos más o menos frescos. Pasamos por el kilómetro 18 y toca beber, que es lo más importante. Voy alternando los líquidos, como sólo he traído 3 geles, procuro tomar bebido isotónica, además en vaso. Cuando subimos por las exclavas en dirección a la Rotonda de la Avda de Labañou, ya las cosas no van muy bien para mí. Hasta allí fui disimulando mi estado, protegiendo la rodilla, pero lo que tengo no es una molestia... es un dolor.
Por culpa de la rodilla, comienzo a trotar con zancada corta, para cambiar la forma de pisar y darme un respiro, pero el gemelo de la pierna derecha, me dice que como no la extiendo, se me empieza a subir...Pinta mal, pero con el viento que hace me olvido un poco y veo que Alberto y Juan nos va sacando metros. Al girar hacia la casa del agua, voy en tierra de nadie, delante Alberto y Juan, a 20 metros y por detrás llevo al grupo. Tengo miedo y decido pecar de conservador. Me paro hago un pis, y aprovecho para animar y saludar a mi amigo Sambade, que se sorprende y no entiende como estoy parado sin aparentes problemas. Le digo que estoy esperando a los otros, pero por detrás las cosas no van bien. Fernando está sufriendo mucho, deciros que esta semana se vio sorprendido con un fuerte dolor de dientes, que le obligó a tomar antibiótico...Espero y aparece Javier, Carlos y Pedro. Me sumo, pero Pedro que es un campeón, nos dice que Fer va muy mal y que se retrasa para ayudarlo, nos pide que paremos, pero Carlos dice que sí para, ya no sigue y decidimos seguir pero a un ritmo más lento.
Pasamos por la media maratón con un 1:47, que no está nada mal visto como vamos, las paradas y los problemas.
Aparece de nuevo Pedro con respiración agitada, debido a lo que le ha costado enganchar con nosotros y por lo que se ve, Fer viene atrás. Volvemos a corre juntos, en dirección Puerto de Oza. Cuando salimos por Juana de Vega, aparecen mi familia, dándome ánimos, estamos contentos y hasta trotamos con otros corredores, con los que hablamos. Vemos los que vuelven de Oza, que suerte, pero sólo estamos en el kilómetro casi 23. Toca tomar el segundo gel, me lo tomo con la idea de que esto me va a quitar todos los dolores. Más que un gel necesita un paracetamol, pero... me lo tomo ahora, ya que coincide con el avituallamiento, bebo bastante agua y pese a que no soy bueno en eso, bajo el ritmo, los compañeros se me distancian, pero aprovecho todo su contenido.
Ir hacia Oza, es igual que en la primera vuelta, una tristeza, poca gente, y sí antes me parecía feo, cuando dimos la vuelta en la rotonda me pareció el peor sitio del mundo, ya que el viento soplaba de frente y todos los corredores nos pegamos a la pared para buscar el mínimo resguardo.
Ya vamos con muchos problemas, y el grupo va dividido. Quedamos Carlos, Javier y yo y por detrás viene Pedro y luego Fer.
Mi familia vuelve a darme ánimos e Inma comienza a ver que esto no es fácil. Mi trote va con zancada corta y a un ritmo más lento. Da gusto corre, ya que hay mucha gente y veo que nos anima todo el mundo. Miro a Javier y va concentrado en lo que está haciendo, parece mudo, no dice nada de nada, pero se le ve bien.
Carlos y yo vamos saludando a la gente y dando gracias, mientras completamos nuestra segunda vuelta, ya llevamos 28 kilómetros..........¡¡¡¡¡
Es el momento de confesar que nunca he hecho más de 24 kilómetros en los entrenamientos y el día que lo hice, fue combinando asfalto, tierra y por la arena blanda de la playa... me llevó 2:14 minutos, pero eso no es importante ya que hemos completado 28 kilómetros y me siento bastante bien... bueno me duele la rodilla, el gemelo, tengo el orgullo afectado ya que no me ha dejado ir más rápido, pero por lo demás... bien.
A la altura de Cine Colón hay una avituallamiento con trozos de fruta, veo manzana pero lo que busco es plátano. Recuerdo lo que me dijo José Luís sobre el plátano y cojo dos trozos, que están cortados en partes muy pequeñas. Me los voy comiendo convencido de que con esto seguro que mejoro y recobro las fuerzas perdidas.
Pasamos por Puerta Real con un tiempo de 2:24... no está mal...incluso nos animamos... además sólo falta una vuelta... esto está chupado¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡


Crónica de un Maratón (4ª PARTE)

A la altura de Cine Colón hay una avituallamiento con trozos de fruta, veo manzana pero lo que busco es plátano. Recuerdo lo que me dijo José Luís sobre el plátano y cojo dos trozos, que están cortados en partes muy pequeñas. Me los voy comiendo convencido de que con esto seguro que mejoro y recobro las fuerzas perdidas. Me sorprende lo fácil que es comer y lo difícil que es beber... por cierto la gente fenomenal, no paran de saludar y darme ánimos, a lo que yo asiento y intento demostrar mi agradecimiento.
Pasamos por Puerta Real con un tiempo de 2:24... no está mal...incluso nos animamos... además sólo falta una vuelta... esto está chupado¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Trotamos en dirección al Obelisco, mi familia ya está aquí, al final no sé quien está haciendo el maratón ellos o yo, aparecen en todo los sitios y hasta corren conmigo...¡¡¡la verdad es que tengo suerte¡¡¡
Giro a la derecha por Rua Nueva, la calle parece oscura, anuncia el preludio del infierno...Rua Alta y allá vamos, el grupo ahora está formado por Javier, que pese al viento mantiene la gorra en la cabeza...¡¡¡es todo un ejemplo¡¡¡...¿será mudo?... y Carlos que mantiene el ritmo, todos intentamos escondernos y taparnos del viento pero se hace complicado. Vemos la Torre de Hércules, giramos y vuelta de nuevo, volvemos a cruzarnos con Juan y Alberto, Sambade, Álvaro y tantos otros que comparten con nosotros recorrido.
La rodilla derecha me duele una barbaridad y lo malo es que de tanto apoyar la izquierda, parece como si torciera el tobillo y me empieza a doler también... para esto un amigo tenía una solución, te dabas un buen golpe en la cabeza y este dolor hacía que ni te acordaras de los otros...¡¡¡lo dejo para otro Maratón¡¡¡
Vemos a Pedro, a Fer que sufriendo sigue en camino, a Jorge, Montse...no vemos a Mónica...lo comentamos y nos preocupa ya que lo debe estar pasando muy mal.
Toca beber, a la altura de el edificio de Hacienda y me freno un poco, y me tomo una vaso de isotónica y además me llevo una botella de agua. Como sólo llevaba tres geles, pues lo compenso con mucho líquido... además me los tomo en la recta de Oza...al llegar a las esclavas, me imagino lo que sufrían estas chicas, la esclavitud es algo serio pero lo mio y el maratón ya empieza a ser obsesivo.
Me consuela que Carlos de vez en cuando se queja y emite algún tipo de ruido. Javier en cambio, impresionante, él a lo suyo.
Giro hacia la casa del Agua, ya no somos tantos y todos parecemos menos capaces, se empieza a notar el esfuerzo, creo que ya tengo los pies secos o eso parece. Kilómetro 35. Me animo pensando que cuando pasamos por aquí hace poco, estaba el suelo lleno de agua, llovía...granizaba...hacía viento, en cambio ahora hasta parece que sale el sol... esto me anima...además con lo que me fastidia mojar los pies...ahora está casi seco...
Vemos a Pedro que va haciendo marcha, con Fer casi pegado.
Por cierto, buen consejo lo de poner vaselina en los dedos de los pies, pensé que iba a tener una sensación rara, por resbalar, pero nada ni me enteré. Además mi dedo gordo le tiene manía o se quiere mucho con el inmediato inferior y me acaba generando ampollas...
Veo a Inma y a Pepe, me dan ánimos y me dicen que ya falta poco, son fenomenales...mintiendo...claro....
Ya estamos cruzando la Plaza Pontevedra, seguimos los tres, estamos en el kilómetro 36...esto lo pienso ahora pero en el momento... estaba ya recorriendo 12 kilómetros más de la mayor distancia que he hecho en mi vida...
José Luis me vuelve a esperar a la altura de Juan de Vega y me vuelve a preguntar (y ya van tres veces) ¿Cómo vas? Esta vez ya no le miento...me duele mucho la rodilla pero por lo demás bien... luego me confesó que estaba con un amigo que es un buen corredor y que le comentó: Tú amigo va muy limitado...
En la Casa del Mar, hay un palco que en la anterior vuelta Carlos y Yo vimos a dos tipos... como haciendo artes Marciales y ni dios les hacía caso, pero ahora con una leve llovizna, sólo hay uno y no sabría decirte lo que narices hacía...
La verdad es que debo llevar pinchada tres de las cuatro ruedas, porque al motor le cuesta tirar lo suyo... Kilómetros 37 y giro hacia Oza...saludo a mi amigo Javier el Policia, el muy jodido me dice que tendría que ir más adelante...y se rie... a estas alturas los chistes me resultan...(mejor no digo nada que es poli y es capaz de multarme), le doy las gracias, más o menos porque no puedo con el alma...
Avituallamiento, le digo a Carlos, porque Javier ya ni caso nos hacía, que sí paramos y bebemos tranquilamente una botellita de agua, mientras nos pegamos una tapa de gel... me dice: “Manuel yo si paro ya no sigo” y con esta sigue corriendo... y yo...



Crónica de un Maratón (5ª PARTE)

Busco mi último gel, que reservo para la última vuelta, se trata de un “energy gel” 2x1 (gel + agua), tiene 25 gramos, es de la marca aptonia (decathlon), ya lo he usado más veces, ya que me llevo siempre uno para las medias, es de sabor franbuesa... me lo tomo sabiendo que es un sustituto de una bebida isotónica, pero me mentalizo que es como una inyección de energía que me va a impulsar hacia la meta a velocidad de crucero.
Cojo una botella de agua y casi parado me la bebo toda. Vuelvo a mi ritmo y veo que Carlos me ha sacado sobre 50 metros. Me voy acercando a la rotonda de Oza, la primera vez me pareció feo, la segunda más feo, pero es que esta vez parecía fantasmagórica. Había como una neblina y se veían como unos seres que se movían como autómatas...somos nosotros, los supervivientes... parecemos zombies.
Giro en la rotonda, me duele tanto la rodilla y voy a ritmo de cojo. El viento consigue que reduzca mi velocidad, pese a que me pego a la pared para intentar evitarlo. Veo que algunos corredores se van colocando detrás mía para evitar el viento, pero voy tan lento que deciden adelantarme. Visto lo visto, realizo la misma maniobra lo que me ayuda a recuperar la distancia que tengo con Carlos. Poco a poco lo tengo a tiro de piedra, volviendo a formar un dúo a la altura de la Casa de Mar. Me empieza a invadir sensaciones de euforia, mi cabeza comienza a mentalizarse de que llegar es cosa de más o menos 15 minutos... voy por el kilómetro 40, faltan dos km y poco, si voy a 6:14, bueno ¡¡¡menos de 15 minutos¡¡¡
Veo que Carlos va bastante dolorido con su gemelo, le digo que vamos a llegar por coj...es... me animo, y parte de mis dolores parecen que van pasando, tengo ganas de acelerar, de salir corriendo a todo gas, veo que el sol vuelve a salir, cada vez estamos más cerca, vemos Linares Rivas...recta, curva, recta y curva, otra recta y ya estamos...
Le digo a Carlos: “A que huele... él me mira... y le digo: A META¡¡¡, Carlos... ya está ahí”, nos acercamos a Juana de Vega, veo a José Luís que con cara de sorprendido... o orgulloso... o emocionado, me dice a coro con Carmen, que ánimo, ya está hecho, ya está ahí la meta. Lo vas a conseguir...
No hay cosa mejor en la vida, que la amistad, los amigos... voy lleno de energía.
Carlos y yo pasamos del infierno al paraíso, hay un montón de gente, en la Avenida de la Marina, que te saludan, te animan, parece que te conocen, todos quieren que llegues... ¡¡¡sí paramos seguro que nos pegan¡¡¡. Vamos corriendo y dando las gracias a todos esos desconocidos.
Pasamos por el último avituallamiento, esta vez no le hago caso a mi amigo José Antonio y decido no beber ni comer nada... vamos como motos, el cojea de una pierna y yo le acompaño con la otra, entramos en Puerta Real, salvo las gaviotas allí todo el mundo grita... giramos y hasta tengo que acelerar un poco para ir a la par de Carlos, veo a mis dos “ratoncitos” Marta y Álex, me esperan en la entrada de la Plaza de María Pita, me quieren dar la mano, les digo que no se puede....... pero ellos me dicen que otros padres entraron con su hijos.. Me quieren dar la mano y yo estoy deseándolo.... algo impresionante está a punto de ocurrirme.
Pero.... al instante pienso en mi compañero de fatigas, no quiero excluirlo, quiero también hacerle partícipe de este gran momento y le digo a Marta que le dé la mano a Carlos, yo también se la doy y Álex me la da a mí y entramos los cuatro emocionados y orgullosos de vivir el final de esta una maratón que todos prometían fácil, rápida y que al final...no fue así..... pero.... es que...pese a todo..................
¡¡¡pues que me encantó¡¡¡¡¡¡quiero repetir¡¡¡

Bueno llegamos a la meta, veo a mi hermana y mi cuñado que parecían fuera de sí, estaban orgullosos, no podían creerse que Manuel Ferreira Varela, pudiera acabar una maratón, pero... ha sido así...
Entramos en la zona de atletas y lo primero que hace Carlos es sentarse, yo camino un poco y voy sintiendo como las piernas se van volviendo cada vez más pesadas y empiezo a caminar cada vez con más dificultad. Me siento, me levanto y veo venir a Inma, nos damos un beso y me dice que enhorabuena, veo en su cara la emoción y admiración.


…....Resultado neto: 3 horas, con cuarenta y seis minutos y cincuenta segundos....

Estoy como en una nube, saludo a todos corredores, familia, amigos... me viene a la mente, los comentarios de algunos amigos sobre... que cuando acabas una maratón, te prometes a ti mismo que no vuelves a correr, pero es que a mí me ha encantado la carrera...lo tiene todo: táctica: al establecer un ritmo previsible; compañerismo: porque es una carrera para correr en grupo, por lo menos en relación a las metas que yo me planteo; mentalidad: Tienes que estar convencido de que vas a finalizar, estás preparado y vienes a correr para acabar; entrenamiento: sin estar preparado es una prueba demasiado cruel, no lo hagas, esta carrera exige un mínimo de preparación. Sacrificio tanto antes como en la carrera...
Gracias a todos los que me decían que esta prueba la podía hacer, me cansé de preguntarlo y todos me decíais que sin problema pero con “sentidiño”, gracias a la familia por animarme y aguantarme.
Gracias a todo el club Atletismo Sada por ayudarme a preparme.
Gracias... pero quiero más....


miércoles, 14 de diciembre de 2011

domingo, 14 de agosto de 2011

ESTRÉS EN EL PARQUE ACUÁTICO

El pasado día 10 de agosto de 2011, fuimos Os Virulos, a disfrutar de las instalaciones del Parque Acuático de Cerceda. Nos encontramos con una zona de ocio dende prevalece más el interés económico que la seguridad de los usuarios. Por ello nos vimos obligados a pedir una hoja de reclamaciones, para poner en conocimiento de la Xunta, lo que allí sucedió. Deciros que los responsables sólo nos dijeron que no podían hacer nada y que eran instalaciones Municipales.
Hemos enviado esta carta que hoy publico en nuestro blogs, a varios periódicos: La Voz de Galicia, La Opinión y El País.


ESTRÉS EN EL PARQUE ACUÁTICO
El pasado día 10 de agosto de 2011, mi familia y yo decidimos ir a pasar un día al tan publicitado Parque Acuático de Cerceda. Las previsiones meteorológicas eran favorables y a la vista del cielo estas se estaban cumpliendo. Al llegar nos encontramos con que la zona de aparcamiento son limitadas, pero existen sitios para dejar el coche un poco más lejos.
Con forme pasó el día el parque se fue llenando, de tal manera que casi no se veía el verde de tantas toallas que lo tapaban. Las colas comenzaron a crearse con tiempos de espera de entre 20´y 30´minutos. Los monitores comenzaron a ponerse nerviosos porque decían que nunca habían visto tanta gente y que comenzaban a tener problemas de control de seguridad.
Mis hijos decidieron ir a la piscina de olas, pero era tanta la gente y todas saltando que tenía miedo que los pisaran o en el subir y bajar los perdiera de vista. Era una situación surrealista. Lo curioso es que eran las cuatro de la tarde y existían dos colas de gente para entrar y los responsables pese a lo que estaban comprobando, continuaban vendiendo entradas.
El suelo de tierra comenzó a degradarse, la gente manchaba los pies con la tierra, el agua de las piscinas comenzó a tomar un color poco recomendable y era tanta la cantidad de gente que allí estábamos que casi no se podía caminar por las zonas de paso.
No podía más y decidí ir a advertir a los responsables de lo que estaba pasando y allí me encontré con otros usuarios que manifestaban su misma queja, uno de ellos dijo que se había llamado a la Policia Local, pero no daban venido, pese a lo cerca que están las Instalaciones Deportivas del Concello de Cerceda, de cuyo Alcalde depende este Parque. Recordemos que cuando entras lo que se paga no es “una entrada” (que no te dan por cierto) sino una “Tasa”,
Se decide llamar a la Guardia Civil, que se persona en las instalaciones, hablan con los responsables de ellas y nos dicen que no pueden hacer nada pese a lo abarrotado que está y pese a que le advertimos que existe un gran riesgo de seguridad pública y sanitaria. Nos contestan que efectivamente comprueban que hay mucha gente pero que los responsables no saben cuantas personas han entrado, ya que el control se hace al final (juzguen ustedes) y como no pueden saber cuanta gente hay en el parque y no pueden desalojar a nadie, pues que presentemos una denuncia y tras discutir mucho con ellos, se marchan.
Decidimos los que estábamos allí, solicitar una hoja de reclamaciones, y que nos entreguen un justificante de la cantidad abonada como entrada, que como les dije no nos dan al entrar.
Conclusión, por suerte hoy no ha pasado nada, a mi familia desde luego no, porque me marché. Hablando con un monitor me decía que hoy se había alcanzado otro nuevo récord, había más de 6300 personas, en un terreno acotado por una valla, donde con tanta gente no se ven las salidas de seguridad, los responsables son incapaces de controlar a tanta gente (la relación monitor-usuario era desproporcionada no porque lo diga yo, sino porque se quejaban ellos) y las condiciones sanitarias a la vista de lo que se veía dudo mucho que se cumplieran ya que el agua que yo conozco es trasparente no marrón.
No todo es ganar dinero en la vida, debemos respetar las normas de seguridad y sanitarias, las colas de los baños eran exageradas no existen tantos servicios como para meter a tanta gente y pese a ello los responsables de las instalaciones no cerraron sus puertas ni las taquillas. Los que como yo hemos ido, nos hemos llevado una triste impresión de este parque y de sus responsables que al fin y al cabo son el Concello de Cerceda.

Por favor, que no se repita.

Gracias.

martes, 19 de abril de 2011

SEGUNDA SALIDA 2011



Teníamos organizado llevar la caravana este fin de semana a Caminha, para instalarla con el fin de que el miércoles de semana santa, no tuviéramos que hacer nada al llegar.
Cómo los viernes salgo a las 15:00 horas, Inma ya tiene todo preparado y sólo tuve que aparcar la moto y montar las bicis en la baca del coche. En un momento ya estábamos en carretera con una calor, más propia del verano que de la primavera. El fin de semana prometía.
Estábamos un poco preocupados, por si se repetía el problema del coche. Viaje muy tranquilo, con un poco de tráfico, fluido y todos sobre los 120 km por hora.
Al llegar a Portugal un poco de confusión, lo que motivó que el coche al llegar al camping perdiera un poco de líquido por la botella. Eso quiere decir que las cosas no están como debían.
Montamos con una temperatura fenomenal, manga corta, pantalón corto y lo hicimos en lo que hace años denominábamos buraquiño. Es la zona más abrigada del camping y la que tiene el último sol de la tarde.
Zé ya nos había avisado que no iba a venir, ya que trabajaba el sábado y seguramente el domingo.
Montamos todo y nos fuimos a dar una vuelta y luego a buscar Calas para nuestro florero. La temperatura fenomenal, casi apetece cenar fuera.


El camping está quedando fenomenal, muy bonito. Tenemos agua caliente para fregar, se ha planto hierba en todos los rincones, se ha parcelado la zona de tiendas para marcar las zonas de acampada, están haciendo un campo de fútbol, pequeños y no nos olvidemos todas las casitas que han montado que según Antonio ya están todas "alugadas para a pascua".
Hicimos para cenar carne Buey en la barbacoa, rica rica, mientras veíamos el partido entre el Madrid y el Barcelona. Al final quedaron 1 - 1, pero el Barca ya es casi campeón, ya que lleva ocho puntos de ventaja.


Nos fuimos para cama a la espera de lo que prometía nuestro primer día de playa del año.
Compramos el pan para desayunar en el super, estaban cambiando los precios de todos los artículos, según parece había subido el IVA..?? La barra de pan subió 0,15 ctmos, que parece poco pero en dos son 0,30 ctmos, en tres...
Hace tan buen tiempo que desayunamos fuera al sol y sombra. Nos fuimos a comprar en bicicleta todos, a nuestro querido "Pingo Doce"
Nos fuimos a la playa, que se estaba fenomenal. Para comer nuestro cotobeliños debajo de un árbol con una sombra perfecta. Este sitio donde estamos tiene la ventaja que tiene mucha más sombra, en lo que denominamos el mejor sitio, la sobra la da la caravana.
Luego tocó volver a la playa que se estaba fenomenal. Los niños se bañaron.
Estaba el señor del las caravanas pegadas a los baños. Cuando pescaba se acercó la poicia marítima que al ver lo que había pescado, una lubina de 2,5 kilos, le pidió que le cortara la cola para evitar que la vendiera a los restaurantes y hacer competencia a los pescadores...bueno también le pidió la licencia.
Volvimos dando un paseo, por delante de la ermita, para pegarnos todos un fenomenal baño de agua super abundante y calentita.


Al igual que el sábado, desayunamos al sol. Como ayer habíamos ido a comprar para dos días, no tuvimos que salir. Encargamos el pan para el medio día y a la playa. Se estaba fenomenal, aguantamos bastante con el fin de comer tarde y así quedarnos a disfrutar de los paseos por dentro del camping.
Comimos a la sombra de un árbol, con buena temperatura, nuestro plato favorito, que es el pollo a la moda do "Pingo Doce", cuando estábamos preparando el café apareció Zé con Yoana, para montar la caravana. Ella se viene, el martes y así él no tiene que venir a montar con prisas.
Tomamos café y hablamos de esto y de lo otro.


Al final nos marchamos juntos con la idea de volver el miércoles por la noche y disfrutar de la semana santa. Pero me temo que después de tan buen tiempo la cosa pinta mal, pero eso será otra historia.

jueves, 24 de marzo de 2011

PRIMERA SALIDA 2011


Como consecuencia del puente de carnavales, decidimos rescatar a la caravana de su descanso invernal y la fuimos a buscar el jueves, para su puesta en marcha. Inicialmente está preparada para salir, sólo teníamos que cargar algunas pequeñas cosas y listo para pasarlo bien.
Aunque nosotros solemos salir los Viernes por la tarde esta vez, teníamos que esperar, ya que Marta tenía el cumpleaños de su mejor amiga, en un parque fenomenal y además así Álex podía ir al entrenamiento.
El sábado arrancamos muy temprano para poder llegar rápidito, pero las cosas se empezaron a torcer por la autopista. Yo notaba que el coche no iba igual, como sí le faltara la fuerza, pero como llevaba mucho tiempo sin salir, me imaginé que era eso. Cuando ya estabamos a la altura de la Isla de Arosa, el coche bajó su rendimiento de forma alarmante y empezó a subir la temperatura. Pisé el embrague y al momento bajó la temperatura y decidí parar en el área de servicio, del kilómetro 144. Esto no parece que vaya bien. Al parar vimos que la rueda de la derecha de delante, estaba toda negra y me dije: "Nada rompió el motor". Como sabéis nuestro coche es un Kia Carnival 2.9 16v CDRI, un TORO, le llamamos el "GORDO", lleva siete litros de aceite y por lo que se ve, los debió tirar todos.
Llamé a la grua de la caravana para ver si me la venían a buscar. Sin problema, cuándo quería que fuera. Le dije que esperara a novedades.
Llamé a la grua del coche, que me dijo que en 30 minutos estaba allí. Pero nada no daba venido. Entre estas decidí llamar a Centauto que es el servicio técnico de Kia, donde tengo buenos amigos. Hablé con el Jefe, Javier que me dijo que me iba a poner a Esteban un mecánico que ya alguna vez me había ayudado. Revisamos el motor, el aceite estaba bien, por lo que el motor no rompió, además me dijo que para romper un motor de este tamaño, no era tan fácil. Luego acabó en que mira el agua. Quiero deciros que no se mira en la botella, sino directamente en la tapa del radiador. Este coche es raro raro...
Efectivamente, le tuve que meter dos litros de agua, de NUEVE y MEDIO que lleva el circuito. Parece un elefante.
Al final me dijo que no me preocupara y que siguiera de viaje, sólo que al llegar al camping, lo volviera a revisar.
Los niños rezaban para poder seguir, ya que querían ir a Caminha, y cuando les dije que seguíamos daban saltos de alegría.
Pues, no fuimos y llegamos a nuestro querido Caminha sin novedad. Allí estaban nuestros queridos amigos de Guimaraes, que ya habían llegado el Viernes por la noche. Ellos ya creyeron que nos había pasado algo.

Como siempre nos colocamos en el mejor sitio que ya había selecionado Zé.
El camping está cambiado, ya que como os había contado en la última visita, allá por el mes de Octubre, estaba lleno de casitas para colocar por allí y por allá.

Al final donde estaban los Bengalís, colocaron unos bungalows pequeños que no tienen baño, y sólo una habitación y medio salón.
En la zona donde solían acampar las tiendas, pusieron un mogollón de casitas, algunas con gran capacidad y otras más pequeñas pero con baño, terraza delante de la puerta... están muy bien, además dice André el gerente, que dan más dinero que los campistas de caravana y tienda...

Este invierno le hemos montado a la caravana el mover, ya que con el peso que tiene ya nos resulta muy pesada para mover en algunos sitios. Por ejemplo en La Marina (Alicante) tuvieron que ayudarnos, ya que la parcela de piedras era como arenas movidizas, costaba muchísimo colocarla al final de la parcela.
La colocamos y a montar. Eso se nos da fenomenal, ya que tenemos práctica. Cómo sabéis esta caravana es un poco más grande que la anterior, por lo que nos lleva un poquito más de tiempo.
Mientras montamos, Zé y Yoana se fueron a comprar la comidita, para la cena.
Cuando volvieron prácticamente teníamos todo montado, y listos para disfrutar cuatro días de camping con un tiempo estupendo.
El camping no tiene mucha gente. Zé y yo nos damos una vuelta, para ver las novedades y para disfrutar con los vehículos de los campistas. Algunos en vez de traer autocaravanas, traen de todo, hasta autobuses...
Y eso es lo que vimos un autobús que al buscar en intenet, resultó un Kassbhorer Setra S14 del año 1968, tenía motor trasero ya que ocupaba menos espacio y se decía que era menos ruidoso.

Lo tenía preparado por dentro con muebles, con una cama en la parte de atrás del bus, una cocina en su parte central y otra cama en la parte de delante.

Aunque el bus era alemán, tenían una pegatina de Lugo y hablaban muy bien español.

El tiempo pasa y el camping se va animando, sobre todo de portugueses, pese a lo que se dice...también estaban los de Orense que forman una piña y también se colocan siempre en el mismo sitio.
Preparamos una rica barbacoa. Zé tuvo que ir a camprar una nueva, ya que la otra se había roto en Octubre. Tomamos el pollo del Pingo Doce, que está fenomenal, con arroz y ensalada. Los niños tomaron pizza viendo la tele en el avance de nuestra caravana, mientras nosotros nos fuimos al avance de Zé. De postre nos tomamos una botella de Vinho espumante "Magallanes para los españoles"

El domingo nos levantamos, desayunamos en el avance, con la estufa encendida. Luego tocó comprar víveres, pero como Zé necesitaba un calefactor, nos fuimos al Pingo Doce de cerca de Vila Nova da Cerveira. Volvimos para comer un salmón en la barbacoa, y ellos carnes. Café y Beirón al sol, paseito y descanso alternando con más paseo.
Luego baños de niños y mayores y a preparar la cena que se encargó de preparar Zé y Yoana, bacalao a la brasa con patata, aceitunas negras, cebolla,"Riquísimo", luego un Whisky o Beirón...al final la sensación muy buena, no parecía que hubiésemos comido como otras veces...a reventar.
Toca dormir que mañana aún es lunes y quedar en el camping sin tener que ir a trabajar es una sensación especial. Por cierto en la caravana se duerme de vicio.

Nos levantamos a las 9:30, con sol pero con bastante viento. Las chicas van a las compras y nosotros miramos si gasta o no agua el coche, después de 20 minutos ya estamos hasta las narices de mirar para el tapón del radiador...

Nos fuimos a pasear por la playa. Como sabéis el camping está en la desembocadura del rio Miño. Estaba plagada de barquitos pescando Lamprea, que debo deciros que no me gusta, pero que algunos pagan y bastante por comerla.

Zé llegó a contar 54 barcos todos juntos pero con la separación suficiente para estirar una red que debía medir 70 metros.
En la playa se estaba fenomenal. Nos fuimos a comer, poco ya que luego nos quedamos sin hambre para la noche. Aún así tomamos un pastel, con café y que no falte Beirón.

Tarde de tomar el sol, Bicicleta, paseo por el camping y no hacer nada salvo el partidito con los niños, mientras las chicas cosen o escriben...

Por la noche barbacoa de costilla con arroz, freixón y ensalada. El vino que compramos últimamente está muy bien, se llama JP.
Los niños nos hechan de nuestro avance, para ver la tele, mientras cenamos en la de Zé, es increible como ya tan jóvenes te van dirigiendo...
Luego tertulia, con bollo de chocolate y cubatita...
Y lo de siempre a dormir, con un poco de tristeza ya que mañana ya es martes y ya toca recoger. Estamos un poco preocupados ya que no sabemos si va a llover o no, dicen que por la tarde noche, pero ya sabes...
El Martes el día amaneció soledado, desayunamos en el avance con sol, se estba fenomenal.
Nos fuimos a comprar Zé y yo y lo hicimos tan rápido que ni trajimos comida para los niños. Pero lo dicho fue rápido...

Paseo por la playa que se estaba fenomenal, jugamos y vimos como otra media centena de barcos de afanaban es pescar la lamprea, que no sé como se salva alguna, ya que tienen el rio totalmente taponado con el mogollón de redes.
Luego comimos los dos pollo de Pingo Doce, para todos, que los preparó Zé, ¡¡me encanta comer al medio día en el camping¡¡¡
Luego tocó recoger, lo cual hicimos tan bien, que la caravana quedó limpia y todo ordenado, con lo que sobre las 6 de la tarde nos despedimos de nuestros amigos que ya se iban y camino a casa.
Dejamos la caravana en el garage y sobre las 9:00 ya estabamos en casa.
Próxima visita la semana anterior a semana santa, esperamos ir a dejar la caravana para volver el miércoles por la noche...
Pero eso será otro día...

domingo, 26 de diciembre de 2010